Leila Purcell ​Barcelona 19/06/2026 13:54 Actualizado a 19/06/2026 14:22 De la noche a la mañana, el llamado “Rey del Norte” de Gran Bretaña no solo ha puesto en duda la continuidad de Keir Starmer al frente del país, sino que también ha demostrado ser una fuerza política con la que hay que contar tras su aplastante victoria en Makerfield. ¿Significa esto que el exalcalde de Manchester está preparando el terreno para instalarse en el Número 10 de Downing Street a corto plazo? Muchos de sus aliados parecen pensar que sí.Anoche, Andy Burnham ganó de forma contundente el escaño de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, imponiéndose a Rob Kenyon, del partido antiinmigración Reform UK, en una elección parcial especial, con el 55 % de los votos. Esta victoria consolida al político de Mánchester como el principal candidato para reemplazar a Starmer como líder del Partido Laborista y, por tanto, como líder del país. En su discurso de victoria, pronunciado esta mañana, Burnham prometió reducir el coste de la vida para los británicos, replantear el enfoque del Ministerio del Interior respecto a la inmigración mediante una simplificación de los procesos y crear un nuevo sistema educativo que ofrezca oportunidades para todos, tanto para quienes destacan en los estudios como para quienes no. También garantizó “un puesto de trabajo para cada joven de entre 16 y 18 años que quiera uno”.Su visión ha captado claramente el interés de la región del Gran Mánchester. Pero, ¿logrará el laborista repetir a nivel nacional la magia que ejerció como alcalde, utilizando su éxito en Mánchester como trampolín hacia la cima?. El primer ministro ha confirmado hoy que, si hubiera una contienda por el liderazgo, se presentaría, “lo he dicho repetidamente: no voy a abandonar esto, —declaró este viernes Keir Starmer—, añadiendo que su gobierno había logrado “cosas increíbles”. Entonces, ¿qué significa todo esto para la izquierda británica? ¿Podría Burnham ser el impulso que necesita el Partido Laborista para alejarse de una imagen de mediocridad y descontento que muchos votantes asocia actualmente con la formación?El diputado laborista Josh Simons fue el único parlamentario dispuesto a renunciar a su escaño para dar a Burnham la oportunidad de desafiar al primer ministro. Makerfield era un distrito difícil de ganar, especialmente por tratarse de una circunscripción demográficamente favorable a Reform UK. Sin embargo, la determinación de Burnham prevaleció. Es la primera vez en 48 años que un gobierno laborista consigue defender un escaño en una elección parcial partiendo de una mayoría tan reducida, y el resultado no estuvo ni siquiera cerca de ser ajustado. Cuando cerraron las urnas este jueves, Louise Haigh, diputada laborista, amiga de Burnham y asesora de campaña, declaró que esperaba que Starmer “considerara una transición ordenada y gestionada”. Entonces, ¿podría Burnham convertirse en el próximo primer ministro del Reino Unido?Aunque hasta hace poco se consideraba que los diputados de segunda fila seguían siendo leales al liderazgo, todo cambió hace un mes, cuando cerca de cien parlamentarios laboristas pidieron públicamente la dimisión de Starmer, afirmando que “el juego se ha terminado”. Las declaraciones de Starmer esta mañana indican que desea forzar una contienda interna, lo que significaría que Burnham tendría que presentar formalmente su candidatura en las próximas dos semanas. Pero la situación no es tan sencilla. Burnham quiere evitar un colapso generalizado del gobierno y ha pasado la última semana intentando convencer a los ministros del gabinete de Starmer de que no dimitan. Una caída rápida de la actual administración solo provocaría más inestabilidad para el país.Los partidarios de Burnham esperan que los ministros convenzan a Starmer de ceder el poderLos partidarios de Burnham esperan que los ministros convenzan a Starmer de ceder el poder en lugar de embarcarse en una batalla por el liderazgo que podría prolongarse durante meses frente a lo que muchos consideran una figura política nueva, carismática e imparable. Un aliado cercano de Burnham declaró al periódico The Guardian el miércoles, antes de la elección, que Burnham no lanzaría un desafío inmediato ni daría un ultimátum durante la madrugada del viernes o a lo largo del fin de semana. Quiere que el proceso sea lo más pacífico posible. Según esta fuente, el equipo de Burnham quiere dar al primer ministro “tiempo y espacio para asumir la realidad de su situación”, y que “Andy quiere una transición ordenada. Es lo que desean los diputados laboristas. Necesitamos mantener al gobierno en funcionamiento”.Aunque la popularidad de Burnham ha crecido entre los votantes, algunos críticos temen que sus posiciones políticas no estén tan definidas como él cree. Algunos señalan sus cambios de postura en cuestiones como la pertenencia a la Unión Europea o los espacios de un solo sexo y consideran que eso podría acercarlo a posiciones más conservadoras. Muchos otros, sin embargo, creen que es exactamente lo que necesita el Partido Laborista, especialmente en un momento en que las ideas de Reform UK ganan terreno rápidamente en todo el país.La victoria en Makerfield no es solo una victoria para la izquierda. También representa un duro revés para Reform UK, el partido de derecha radical liderado por Nigel Farage. Para lograr una victoria en unas elecciones generales, Reform necesita ganar escaños en circunscripciones olvidadas y favorables al Brexit, como Makerfield. Makerfield supone la segunda derrota consecutiva de Reform UK en una elección parcial este año, lo que convierte la aplastante victoria de Burnham en una victoria para la izquierda en toda Gran Bretaña.