En estricto lenguaje lunfardo, la crisis desatada este viernes entre el presidente Donald Trump y la primera ministra italiana Giorgia Meloni, que se agravó con el anuncio del canciller Antonio Tajani sobre la cancelación de un viaje de trabajo a Estados Unidos, podría calificarse de "un despelote descomunal".No es una falta de respeto, sino la constatación de que lo que se presentó en los últimos años como una alianza personal de hierro entre dos viejos aliados ha saltado en añicos diplomáticos.El hecho banal que hizo trizas lo que parecía un acuerdo en profundidad —con proyecciones hacia la alianza de Estados Unidos con la Unión Europea y el desarrollo de la guerra con Irán— lo protagonizó, en primer lugar, el presidente Trump.El conflicto se prolonga más allá de este fin de semana, cuando estaba prevista la primera ronda de negociaciones con Teherán en Suiza tras la firma del acuerdo con Irán, el miércoles.El detonante de la crisisEntrevistado por un medio italiano, Donald Trump encendió el fuego del escándalo al declarar que la primera ministra del gobierno italiano, Giorgia Meloni, "me imploró que me sacara una foto con ella. Me dio pena".Agregó al sorprendido entrevistador: "Tenía muchísimas ganas de una foto conmigo. No lo habría aceptado, pero me dio pena".Io e l’Italia non imploriamo mai. pic.twitter.com/sTpKlqWB67— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) June 19, 2026