A contraluzJoviel Acevedo impuso su ley a diferentes gobiernos a los que amenazaba con fuertes movilizaciones.
Durante más de dos décadas, Joviel Acevedo, líder del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG), fue un factor de poder indiscutible, a quien los gobernantes buscaban tener como aliado para evitarse problemas. Su fuerza se manifestaba en tres áreas: control del mayor sindicato magisterial, imposición del pacto colectivo y capacidad de presión social. Su dominio se sintió hasta en el Ministerio de Educación (Mineduc), donde se llegó a convertir en un cuasi ministro que imponía su ley sobre los programas educativos. Pero ese poder comienza a desmoronarse.
El reinado del caudillo sindical comenzó a gestarse en el 2003, cuando dirigió la mayor protesta magisterial de los últimos tiempos. Fueron 52 días de paro de labores, además de la ocupación de las oficinas del Ministerio de Trabajo, sedes regionales del Mineduc, bloqueo del Aeropuerto Internacional La Aurora, Puerto Quetzal y carreteras y pasos fronterizos con México, Honduras y El Salvador. La movilización de maestros puso en jaque al gobierno de Alfonso Portillo, que se vio obligado a negociar con el STEG. La gran capacidad de movilización que amenazaba la gobernabilidad posicionó a Acevedo como un interlocutor obligado para los siguientes mandatarios.












