Teatro Municipal de Santiago. Para mí es el más hermoso y yo soy melómano. Es verdad que el edificio sufrió varios incendios. Pero la versión original es de 1857, lo que es mucho tiempo para un teatro latinoamericano porque el Colón de Buenos Aires es de 1908. El Teatro Municipal tiene una orquesta de alto nivel: la Filarmónica de Santiago. A mí me encanta la música clásica, aunque no toco ningún instrumento ni sé leer una nota. Tenemos una fuerte cooperación entre el Teatro Municipal y la Ópera de París sobre el ballet. (Agustinas 794, en Santiago). Gran Sala Sinfónica Nacional. Es de la Universidad de Chile, inaugurada el 10 de julio de 2025. Es arquitectónicamente una maravilla. Tiene una acústica espectacular, una de las mejores del mundo. He viajado mucho y siempre voy a conciertos, así que, aunque no soy especialista, con los años el oído se forma. Por último, el teatro de la Fundación CorpArtes, una maravilla con casi mil butacas, acústica espectacular y salas de linda madera. (Av. Vicuña Mackenna 20, Providencia). Museo de Arte Precolombino. Me gusta su contenido y arquitectura, lo conocí cuando llegué al país como diplomático. Sin embargo, yo había visitado dos veces rápidamente Chile antes de ser embajador, pues había estado como número dos de la Embajada de Francia en Argentina (de 2005 a 2008). (Bandera 361, Santiago).Museo Interactivo Mirador (MIM). Creo que se abrió sus puertas alrededor del año 2000. Pienso que es impresionante, lo visité por motivos profesionales y es un lugar para todo el mundo: desde niños hasta adultos. Puedo pasar mucho tiempo allí; es una maravilla. Es impresionante su arquitectura moderna, sus jardines y la linda vista que se tiene de Santiago desde allí. (Av. Punta Arenas 6711, La Granja). Museo Nacional de Bellas Artes. Me gusta mucho, como todos los museos. Recuerdo que mis padres en París, de donde soy, nos llevaban mucho a los museos. Nosotros éramos seis hermanos, yo soy el más pequeño. Cuando era chico, para mí no era tan divertido, pero me interesó rápidamente. (José Miguel de la Barra 650, Santiago). Barrio Italia. No es muy italiano, a veces lo veo más español, mexicano o chino. Pero es simpático, pues está lleno de buenos restaurantes, bares y de vida. Soy alérgico al pescado, así que me encantan las carnes y cuando voy a este lugar paso por un restaurante que vende unas buenas. (Entre las calles Condell, Italia, Rancagua y Seminario).Barrios Yungay y Brasil. Recuerdo haber visitado un museo de madera allí, que al frente tiene a la Peluquería Francesa, donde me gusta comer carne, carne y más carne. También hay casas hermosas. Todo esto está al lado del barrio Brasil, que arquitectónicamente es uno de los mejores. Tiene unas placitas espectaculares, que podrían ser remodeladas, pero igual están bien. Soy ecléctico, no podría reducirme a un solo lugar. Barrio Lastarria. Voy mucho, me gusta por el ambiente. Allí hay un restaurante conocido que era antes nuestro centro cultural, pero hoy pertenece a una pequeña cadena. Es hermoso. Su arquitectura es atractiva. Cerca tiene a la Biblioteca Nacional. (Calle José Victorino Lastarria, Santiago).Mercado Urbano Tobalaba (MUT). Es como un pequeño barrio, arquitectónicamente especial. Lo descubrí tarde, pero me gusta mucho para ir a restaurantes con distintos estilos. Es un buen lugar para comer, sobre todo porque no sé cocinar. Ahora, yo no hago casi compras, porque incluso los vinos que tanto nos encantan, los pedimos y llegan (a la residencia). También los libros, porque me gusta leer mucho. Y reconozco, aunque creo que está mal, que solo leo en francés y siempre ha sido así. Yo tengo una gran reserva que viaja conmigo. Cuando llegué a Santiago traje 100 cajas de libros desde París. (Avenida Apoquindo 2730, Las Condes). Catedral Metropolitana de Santiago. Su interior tiene una mezcla de austeridad y de imponencia. Es parcialmente barroca, pero sin ser muy exuberante. Además, tiene elementos franceses. Me gusta ir porque soy católico, pero además porque puedo hablar con el cardenal Fernando Chomali, que sabe francés como yo. Es francófilo, cuando estuvo el presidente Emmanuel Macron conversaron casi dos horas. Él es uno de los mejores analistas para entender al Chile de hoy. Debo decir que no solo me gusta la Catedral, sino también el Arzobispado de Santiago porque me recuerda a la Vicaría de la Solidaridad y a todo lo que hizo la Iglesia por las víctimas de la dictadura. Yo quería ser embajador en Chile, lo había pedido y me dieron el cargo. Pero también me hubiera encantado España. (Plaza de Armas 498, Santiago).