El Reggaeton Beach Festival ha anunciado este jueves la cancelación de los eventos que iban a celebrarse en Madrid, Barcelona, Alacant, Tenerife, Mallorca, Santander y Nigrán por "circunstancias económicas, financieras y operativas que afectan de forma significativa a la viabilidad del proyecto". Más peregrinas han sido las causas para suspender el Remember Paradise XXL de Zaragoza, cuyos organizadores alegaron "la incertidumbre existente en distintos ámbitos". The Wild Fest de Vigo no se celebra, según sus responsables, por "falta de apoyo e implicación institucional". Y otras citas han desaparecido del calendario por los malos resultados económicos de la última edición, como el Tomavistas.PublicidadHay más motivos, aunque entre ellos destaca la insuficiente venta de entradas, que ha llevado a la suspensión de Oh, See! Nerja, Solaris Nerja, Fortaleza Sound de Lorca o Bigsound de Torrevieja. Hay más casos, pero sus organizadores evitan reconocer que sus carteles no han resultado atractivos para el público y esgrimen causas etéreas y ambiguas, en ocasiones desmontadas por la prensa local. Nando Cruz recordaba en el libro Macrofestivales (Península) que en el verano de 2022, cuando "el circuito de la música en vivo se tensionó como nunca", en algunos casos "la falta de material y personal han sido excusas perfectas para cancelar, cuando lo que faltaba en realidad era público". Más allá de las excusas, ¿estamos asistiendo al pinchazo de una burbuja? ¿La oferta supera a la demanda? ¿Por qué afecta sobre todo a festivales pequeños?"Hubo un boom festivalero porque la gente respondía, pero ahora se está empezando a cansar de ver las mismas bandas en siete ciudades distintas, de ahí que les llamen festiguales. Ese es el principal problema, porque hay público, aunque esa fórmula se está agotando", cree Germán Ormaechea, responsable de FEP Producciones. "Además, muy pocas agencias se reparten casi todos los festivales, incluidos los pequeños, porque les brindan ayuda de producción, infraestructura, etcétera. Sin embargo, exigen meter a sus artistas en el cartel, de ahí que proliferen los grupos repetidos y no se vendan tickets".Los perjudicados, según él, son los festivales pequeños. "Hay que elegir, se produce una selección natural y, como sucede con el capitalismo, los más pobres son los primeros en caer", afirma Germán Ormaechea, quien también tiene experiencia en los platos como DJ Moderno. Si el público compra con mucha antelación los abonos de los festivales y deja para última hora los eventos menores, de nada sirve que estos ofrezcan las mismas caras que quizás ya hayan visto o verán, añade. Por ello, aboga por que los proyectos más humildes apuesten por la especialización, el entorno o la singularidad: "Que aporten algo distinto".Germán Ormaechea opina que todavía es pronto para hablar del pinchazo de la burbuja, que hay que ver la evolución de las cancelaciones a lo largo del verano y que convendría comparar el número de citas suspendidas con el de nuevos festivales, aunque recuerda otro factor que podría provocar inestabilidad. "Hay grupos que están inflando sus cachés porque son conscientes de que venden tickets y se aprovechan de su tirón. Toda la industria está apostando por unos pocos nombres y el público acaba entrando en esa dinámica, pero al final pierde un poco el interés porque la oferta es siempre la misma, lo que provoca que algunos festivales pinchen, sobre todo los que tienen menos músculo financiero", concluye el responsable de FEP Producciones.PublicidadTali Carreto, codirector de Monkey Week, no cree que el aumento de los cachés provoque la cancelación de festivales, aunque repercuta en el precio de las entradas o "desafortunadamente" lleve a los organizadores a priorizar la presencia de un artista en el cartel frente a otros aspectos relacionados con la producción, la logística o la ubicación. Tampoco cree que exista "ese cacareado pinchazo de la burbuja de los festivales", porque "la mayoría de las cancelaciones que hemos visto últimamente, salvo contadas excepciones, pertenecían a eventos de reciente creación, sin una trayectoria detrás consolidada". Según él, "como todos los experimentos, unos salen bien y otros mal".El también codirector del Monkey Weekend, que se celebra el 26 y 27 de junio en El Puerto de Santa María, reconoce que hay cierta saturación de propuestas festivaleras. "Sin embargo, el público parece responder, solo que no se puede responder a todo siempre. Hay que elegir, como cuando te sientas en la mesa de un restaurante o te plantas frente a la cartelera del cine. La auténtica cuestión es hacer que tu propuesta sea lo suficientemente atractiva o diseñarla para un público muy determinado", reflexiona Tali Carreto."Como en toda industria, en la de la música en vivo también se juega en grandes, medianas y pequeñas ligas. Hay que ser consecuente con tu plan de negocio y valorar en qué liga quieres jugar y hasta cuánto puedes arriesgar… Por supuesto que si tu festival es pequeño, pero has arriesgado bastante en los cachés del cartel y no tienes la respuesta de público esperada, tienes más posibilidades de acabar cancelando como única salida", concluye el codirector del Monkey Week, que se celebra en noviembre en la citada localidad gaditana.PublicidadNando Cruz ya escribía en 2023 que se llevaba hablando de la burbuja desde una década atrás. "Es un debate cíclico referido a la sobreabundancia de estos eventos frente a una supuesta falta de público. Sin embargo, la realidad es obstinada", deja claro en el libro Festivales, donde señala su crecimiento año tras año. "Las cancelaciones y pinchazos existen, pero paralelamente surgen nuevos festivales impulsados por empresarios dispuestos a exprimir un poco más la gallina de los huevos de oro". De ahí que suscitasen el interés de los fondos de inversión. Según el periodista barcelonés, "los festivales son, si acaso, una colección de burbujas": la de las cifras de asistencia, la de los cachés, la mediática, la de los patrocinios, la de las ayudas públicas… En todo caso, "la burbuja, en caso de existir, tardará en pinchar".
Qué hay detrás de la catarata de cancelaciones de festivales: ¿está pinchando una burbuja?
Los organizadores de varios festivales de música han alegado la insuficiente venta de entradas y cuestiones económicas para suspender los eventos.










