El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pidió a los periodistas en la víspera de la inauguración del Mundial 2026, el mayor de la historia con 48 selecciones, 104 partidos y tres sedes —EE UU, México y Canadá—, que se enfocaran solo en el fútbol. La petición del dirigente suizo de raíces italianas en el centro de prensa del Estadio Azteca llegó en plena tormenta de críticas por la espiral de precios de las entradas y del transporte público en algunas ciudades y tras la negativa del Gobierno de Donald Trump a dejar entrar en su territorio al colegiado somalí Omar Artan, uno de los 52 escogidos para arbitrar los enfrentamientos. Sin embargo, la idea del mandamás de la FIFA de que la conversación girara únicamente en torno a la pelota quedó sepultada después de que 21 ciudades estadounidenses, incluidas siete anfitrionas del torneo actual, solicitaran a la federación de su país “una negociación significativa de las cláusulas clave” que modifique el reparto de gastos e ingresos con el organismo dirigido por Infantino para albergar el Mundial Femenino 2031 —para el cual la candidatura conjunta de EE UU, Costa Rica, México y Jamaica es la única presentada—, según adelantó The Athletic y confirmó EL PAÍS.“No hay una vía clara para resolver la carga financiera que soportan las ciudades anfitrionas. No se han presentado propuestas concretas que demuestren un marco viable para el reparto de gastos, la participación en los ingresos o la limitación de los costes”, escribieron representantes públicos de las 21 urbes en una carta que iba a ser remitida a JT Batson, director ejecutivo de US Soccer. La misiva no fue finalmente enviada, pero se elevó el contenido de la misma a la federación de Estados Unidos, que a su vez transmitió la queja a la FIFA.Chris Canetti, presidente del comité anfitrión de Houston —un ente sin ánimo de lucro que ha recibido fondos públicos y privados para encargarse de la organización del Mundial en la urbe tejana—, afirma que lo que quería poner de manifiesto la carta es que las ciudades necesitan “reevaluar con la FIFA la situación y elaborar un acuerdo más preciso y equilibrado de cara al futuro”. “Los contratos se firmaron para 2026 en 2018, y muchas cosas han cambiado desde entonces. Se ha comprendido mejor lo que implica organizar un torneo de esta magnitud. Hay que examinar quién gestiona qué, quién es responsable de qué y quién paga según qué cosas”, afirma en una conversación con EL PAÍS.Además de siete ciudades anfitrionas del Mundial 2026 —Seattle, Los Ángeles, Boston, San Francisco, Miami, Houston y Nueva York-Nueva Jersey— que firmaron la carta, el texto también tenía la rúbrica de Orlando, Phoenix, Baltimore, Charlotte, Chicago, Denver, Indianápolis, Detroit, Minneápolis, Cincinnati, Cleveland/Columbus, Tampa Bay, Washington DC y San Diego, todas en la carrera por ser sede de la Copa del Mundo femenina 2031. Las cuatro anfitrionas de 2026 que no firmaron son Filadelfia, Atlanta, Kansas City y Dallas, pero también se mostraron a favor de renegociar los contratos. La FIFA percibe del Mundial, su principal fuente de financiación en sus presupuestos cuatrianuales, los ingresos procedentes de los derechos de retransmisión, patrocinio, venta de entradas y parkings y a cambio se encarga de pagar el alquiler de estadios, las instalaciones complementarias —como las tiendas blancas en las que los periodistas recogen sus acreditaciones—, los requisitos de suministro eléctrico y la infraestructura para la retransmisión televisiva, según detalla a este diario un portavoz del organismo. Las sedes se ocupan de los costes de seguridad, los Fan Festivals —en algunas ciudades, como Houston, se celebran los 39 días que dura el Mundial—, el transporte y la adecuación de los estadios.El presupuesto de la FIFA para el periodo 2023-2026 establece que su inversión en la Copa del Mundo 2026 fue de 3.200 millones de euros. A cambio calcula que obtendrá ingresos por valor de unos 8.000 millones, muy por encima de los casi 5.000 que obtuvo en Qatar 2022. Infantino espera que el mayor Mundial de la historia, en el que se estima que habrá más de 6,5 millones de aficionados y con entradas que han superado los 30.000 dólares, sea también el que más dinero dé al organismo. Este, que siempre defiende que como organización sin ánimo de lucro luego reinvierte esos billetes en el desarrollo del fútbol mundial, ha publicado un informe en el que calcula una inyección de 26.264 millones para la economía de EE UU, pero las sedes cuestionan esa cantidad y aseguran en la carta que se están enfrentando “a importantes desafíos operativos, financieros y contractuales derivados de los acuerdos vigentes con la FIFA para albergar la Copa Mundial 2026”.En Nueva Jersey, por ejemplo, los billetes hasta el MetLifeStadium —acoge ocho partidos, incluida la final— en el NJTransit, la red de transporte público del estado, cuestan unos 100 dólares pese a que su precio habitual es de 12,90. La FIFA no ha aportado financiación y las autoridades han subido el importe para compensar el gasto que supondrá para las arcas públicas el desplazamiento de decenas de miles de aficionados. Las 11 sedes del Mundial 2026 presionaron al Gobierno federal para que este destinara 538 millones de euros para la seguridad, mientras que estados como Misuri, Georgia o Florida eximieron de impuestos la venta de entradas para que la FIFA escogiera a las ciudades de Kansas, Atlanta y Miami como sedes. Según los expertos, la medida costó unos 52 millones de euros en ingresos fiscales perdidos.Las ciudades quieren para 2031 un nuevo modelo de reparto de gastos e ingresos con la FIFA que no constituya un riesgo para las arcas públicas. A pesar de que en este Mundial ninguno de los estadios es de nueva construcción, adecuarlos a las normas del organismo también ha costado millones de euros —solo en el MetLifeStadium se gastaron 32—. Otro punto que solicitan las sedes es que el organismo participe en los costes de los Fan Festivals.La candidatura conjunta para el Mundial 2031 liderada por EE UU, un país donde por tradición el fútbol femenino tiene más peso que el masculino y cuya selección de mujeres es la más laureada de la historia, calcula que el torneo generará ingresos para el organismo presidido por Infantino de unos 3.450 millones de euros, muy por encima de los 490 del anterior, ganado por España y disputado en Nueva Zelanda y Australia en 2023. “El objetivo de las anfitrionas para este próximo Mundial es restablecer unos términos adecuados para el acuerdo y superar unas condiciones que han quedado obsoletas. No es algo negativo ni conflictivo”, razona Canetti.Preguntado acerca de las quejas de las sedes, un portavoz de la FIFA ha asegurado a este diario: “La organización trabaja a lo largo de todo el proceso para tener en cuenta las necesidades locales y, en muchos casos, atender las solicitudes con el fin de lograr el modelo más sostenible posible para todas las partes involucradas”.
Las sedes de EE UU en el Mundial piden cambios en el reparto de gastos con la FIFA para albergar el torneo femenino de 2031
21 ciudades del país, incluidas siete de las anfitrionas en 2026, solicitaron a la federación estadounidense “una negociación significativa de las cláusulas clave” con el organismo dirigido por Infantino, que califica su modelo de “sostenible”
21 ciudades piden a FIFA renegociar 2031; 7 sedes 2026 denuncian que contratos 2018 no cubrieron costos operativos reales. FIFA proyecta 8 mil millones vs 3.2 invertidos en 2026; ciudades soportan millones en gastos sin compensación, evidenciando fricción entre governance global y gobiernos locales.











