Mientras los drones de larga distancia ahogan Moscú en el humo de las refinerías incendiadas, algo más importante está pasando con los de media distancia. Ucrania se ha desperezado del invierno y despliega una nueva estrategia en el sur. Un hombre recién llegado a Yalta, una ciudad de Crimea a orillas de la costa del mar Negro, intenta arrancar su coche. Puso gasolina la noche anterior, pero ahora el tanque está vacío. Sale del coche y se da cuenta de que el tanque ha desaparecido. “Qué diablos, lo han robado. Así es Crimea ahora”, explicaba en un vídeo en redes sociales. En otra publicación, una mujer narra cómo pasó ocho horas haciendo para repostar. “Para ser honesta, no lo esperaba. Pensé que serían 3 o 4 horas. (...) Con mi trabajo, no puedo caminar ni usar el transporte público”, escribe en una publicación en Instagram. En la última semana, la vida en la península anexionada por Rusia en 2014 se ha reducido prácticamente al combustible. La escasez se notó a principios de junio, después de varias semanas en las que Ucrania lanzó una campaña de ataques contra carreteras, puentes y cualquier otra vía logística que, a través del sur ocupado en Ucrania, conecta la península con la provincia rusa de Rostov del Don. Los tres puntos de entrada a la península desde Ucrania, Chongar, Armyansk y Henichesk, han sido blanco de ataques con drones de medio alcance, aplicando de facto lo que se ha denominado un "asedio logístico". La campaña cumple un triple objetivo: reventar las líneas logísticas de las tropas rusas desplegadas en el sur de Ucrania (Zaporiyia y Donetsk), aislar Crimea, con el consecuente impacto psicológico, y forzar la atención de Moscú a este frente, debilitando otros activos. “Se trata de un verdadero asedio en el sentido moderno del término, con graves consecuencias derivadas del aislamiento impuesto militarmente”, explica Ilya Timtchenko, investigador del Programa Transatlántico de Defensa y Seguridad del Centro de Análisis de Políticas Europeas (CEPA). El tráfico en la carretera principal que conduce a la península se ha reducido más de un 60% en un mes, desde que Ucrania inició su campaña, según defendió Robert Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas no Tripulados del ejército ucraniano, a Reuters. Ante los continuos ataques ucranianos, las autoridades designadas por Rusia prohibieron la mayor parte del tráfico en la autopista, excepto el de vehículos que transportaban bienes esenciales. "No se puede subrayar lo suficiente su importancia. Se trata de la ruta que conecta Rusia con las ciudades ocupadas de Mariúpol, Berdiansk, Melitópol y Crimea, un corredor que se extiende por el sur de Ucrania. Más al sur apenas se puede avanzar salvo por mar, pero los ucranianos han dejado claro que el transporte marítimo no es una opción para los rusos. Esto deja al ejército ruso casi por completo dependiente del puente de Kerch, que también es muy vulnerable", continúa el analista. La única conexión para vehículos y trenes entre Crimea y Rusia es el puente de Kerch, inaugurado en 2018 por el Kremlin. Sin embargo, el suministro de combustible a través de esa vía está prohibido desde el ataque de Kiev con un coche bomba en 2022, en el que la estructura fue gravemente dañada. Los viajes de pasajeros, al menos, se organizan de noche, con las cortinas de las ventanillas corridas y las luces apagadas, según narra a El Confidencial un reciente pasajero. El resultado de los irredentos y continuos ataques empieza a aflorar a la superficie. El gobernador designado por Rusia en Crimea, Mijail Razvoiaiev, anunció la semana pasada un sistema de distribución de combustible que limita a 20 litros los que puede consumir una persona por semana. Los residentes de Sebastopol, la ciudad más grande de la península y donde reside cerca del 30% de su población, deben generar un código QR que les permite comprar los litros permitidos y consultar un mapa en tiempo real que muestra la disponibilidad de combustible. Las autoridades de Sebastopol informaron que esos códigos se renuevan cada noche, y que las asignaciones se basan en las existencias de combustible restantes y las necesidades de los servicios estatales. "Aunque los precios de la gasolina en las estaciones de servicio de Crimea habían estado aumentando hasta junio, desde entonces el combustible ha comenzado a desaparecer y actualmente escasea. A medida que las reservas son desviadas para satisfacer las necesidades del ejército ruso, ha florecido un mercado negro en la península y los precios continúan subiendo", afirma Borys Babin, miembro de la Asociación de Reintegración de Crimea, formada por abogados, economistas y expertos en derechos humanos, a El Confidencial. Carteles de "No" en lasd gasolineras de Crimea. (REUTERS) "Además de los automovilistas, los residentes se enfrentan a una reducción y encarecimiento del transporte público, así como a escaseces periódicas de bienes de consumo, cuyos precios probablemente seguirán aumentando debido al incremento de los costes logísticos", añade. La escasez de combustible está afectando también al sector turístico. Casi el 80% de las reservas para la última semana de mayo y la primera de junio fueron canceladas, según datos de una empresa rusa de software para reservas de viajes, recogidos por The New York Times. Algunas personas incluso están recomendando a los turistas que no viajen a la península. “Aconsejaría no ir a Crimea este año porque hay demasiados problemas ahora mismo”, dijo Marina Vorobyova, una mujer residente en Crimea que ofrece alquileres de verano en el campo, en una publicación en las redes sociales. Música para los oídos de los altos cargos militares ucranianos. “Haremos que sea extremadamente difícil para cualquier miembro del personal militar o para quienes trabajan en la industria de defensa permanecer en Crimea, en los territorios temporalmente ocupados, o utilizar las rutas de acceso a ellos”, subrayó Robert Brovdi. Esto tiene un resultado más allá de la propia península, sobre las tropas rusas desplegadas en el sur. "Si Rusia no puede abastecer a sus fuerzas en Crimea con el equipo y el combustible necesarios, su ejército queda ineficaz y expuesto. No podrá estacionar sus aviones en la península ni lanzar ataques contra el ejército y la población civil de Ucrania. Al eliminar la amenaza del sur, Ucrania puede concentrarse de forma aún más eficaz en la amenaza del este", subraya Timtchenko. El comandante añadió que Ucrania esperaba tener el "control total" de la autopista a Crimea en el plazo de un mes. El objetivo forma parte de la apuesta por aumentar su producción de drones. Kiev utiliza pequeños drones de corto alcance para la línea de frente y los de largo alcance para llegar a objetivos de hasta 1.000 kilómetros de distancia, como el reciente ataque de este jueves contra una refinería en Moscú. Un golpe simbólico contra Rusia Recientemente, las fuerzas armadas ucranianas y sus socios occidentales comenzaron el año pasado la producción en masa de sistemas intermedios capaces de atacar objetivos situados a una distancia de hasta 200 kilómetros. El arsenal, que incluye el Hornet, de fabricación estadounidense, transporta una carga útil de 5 kilogramos y utiliza un sistema de precisión por inteligencia artificial. “La evolución y expansión de la producción de drones han aumentado la capacidad de Kiev para atacar objetivos en los territorios ocupados y ha socavado las afirmaciones de Moscú de que Crimea se ha perdido definitivamente a favor de Rusia”, sostiene Ilya Timtchenko. TE PUEDE INTERESAR Varios analistas sostienen, no obstante, que el “control total” de la principal autopista entre la Ucrania ocupada y Crimea puede ser un objetivo bastante ambicioso. Las tropas de Kiev necesitarían muchos más drones para controlarla y, además, Moscú ha logrado adaptarse a situaciones parecidas en el pasado. El dominio ucraniano sería la primera fase de una meta todavía más ambiciosa: aislar a Crimea de Rusia. Los cientos de ataques de Kiev contra camiones y vehículos en territorio ucraniano controlado por Rusia en las últimas semanas muestran que la estrategia es, en cierto modo, eficaz. Sin embargo, varios informes apuntan a que el transporte de mercancías a través del puente de Kerch, que une Rusia con la península, supera las necesidades civiles de la población. En lugar de romper con la cadena de abastecimiento, el ejército ucraniano podría obligar a Moscú a movilizar efectivos adicionales para defender estas rutas logísticas. Las consecuencias podrían llegar hasta el frente, donde las tropas, además de ser reubicadas en las rutas hacia la península para su defensa, podrían sufrir demoras en el abastecimiento. TE PUEDE INTERESAR La operación ucraniana, más allá de las consecuencias, tiene ya un gran peso simbólico. “Las ciudades de la península, como Yalta y Sebastopol, estaban profundamente arraigadas en la mitología soviética debido a su importancia militar durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. ‘En el corazón y la mente de la gente, Crimea siempre ha sido una parte inseparable de Rusia’, declaró Putin en el momento de la anexión en marzo de 2014. Ha afirmado repetidamente que la cuestión está ‘cerrada’. Pero cada ataque con drones ucranianos socava la confianza rusa”, subraya Timtchenko. Borys Babin recuerda que Putin vive en "una realidad propia" que él mismo ha creado. "Es muy probable que, en esta realidad alternativa moldeada por su entorno, incluida la situación en Crimea, prevalezca una visión optimista basada en la convicción de que «la situación se corregirá», lo que podría traducirse en nuevas movilizaciones o intentos de intensificar la campaña de ataques con misiles contra Ucrania", afirma a este periódico. Sin embargo, continúa Babin, la situación real en lugares como Crimea tiene poca influencia sobre las decisiones de la dirección rusa "y parece evidente que carecen de un plan anticrisis y tampoco muestran voluntad de desarrollarlo". El largo camino hasta Crimea Desde Ucrania, la idea de recuperar la península lleva años formando parte del “menú” de la hipotética victoria. Después de las victorias militares de las fuerzas de Kiev en territorios como Járkiv o Jersón meses después del inicio de la invasión a gran escala, la emoción dio pie a que la recuperación de Crimea se convirtiera en un escenario plausible. Hace tres años, la operación ya parecía difícil de poner en pie. Una gran parte de los retos se mantienen. "Crimea será el último punto de esta guerra porque, aunque lleguen hasta la costa, tienen muchas dificultades para luchar contra las fuerzas rusas que están allí. La península es muy difícil de conquistar y lo primero es que Ucrania no tiene una fuerza naval, a diferencia de Rusia", explicaba Mark Cancian, investigador sénior del Centro Internacional de Estudios Estratégicos (CSIS), en una entrevista anterior con El Confidencial. TE PUEDE INTERESAR El primer escollo es llegar hasta allí. Las fuerzas ucranianas deberían seguir avanzando en frentes como Jersón para llegar hasta Melitopol, a unos 80 kilómetros de distancia. Luego, todos los ojos estarían puestos en los puestos de control Chingar y Armiansk, las posiciones que ahora están atacando con drones las tropas de Kiev. Con la ambición de Crimea como telón de fondo, Ucrania ha mantenido la presión en una de las líneas de abastecimiento de Rusia. Si consigue mantener esta presión durante el verano, Moscú podría estar obligado a tomar “decisiones muy difíciles”, dijo Oleksiy Melnyk, exteniente coronel de la fuerza aérea ucraniana y actual codirector del centro de estudios Razumkov en Kiev, a Hasta entonces, la península se está convirtiendo en una suerte de "isla" para el Kremlin. “La historia de Crimea nos demuestra que es muy fácil de capturar y muy difícil de conservar”, concluye Melnyk.
Acoso en los cielos del sur: Ucrania intenta un "asedio logístico" sobre Crimea
Los ataques con drones de media distancia de Ucrania han provocado una caída del 60% del tráfico en la autopista que una la zona ocupada por Rusia y Crimea













