Primero Groenlandia y ahora las islas Chagos. Donald Trump tiene un nuevo territorio en el punto de mira. La Casa Blanca ha elaborado una propuesta para sortear a Londres y negociar directamente un acuerdo que permita a Washington tomar el control de Diego García, la estratégica base militar conjunta británico-estadounidense que forma parte de este archipiélago clave en el océano Índico, una de las regiones más sensibles para el comercio y la seguridad mundial. La maniobra, revelada por The Telegraph, podría hacer naufragar el plan que el primer ministro Keir Starmer anunció en 2024, tras años de presión internacional, para devolver las islas a Mauricio, un país que Occidente observa con recelo por sus crecientes vínculos con China. Aunque la compra de las islas no es actualmente la opción preferida por Washington, varias fuentes afirman al rotativo británico que la idea ha sido planteada directamente a Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos. Esta, a su vez, habría trasladado el asunto a un presidente Trump convencido entonces de que la guerra con Irán y el creciente poder naval de China refuerzan la necesidad de mantener una red global de bases militares estratégicas. Sin embargo, el acuerdo firmado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra ha alterado ese cálculo para volver a fijar la mirada en China. El pacto —que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz y una reducción gradual de la presencia militar estadounidense en la región— ha sido presentado por Donald Trump como una victoria diplomática. No obstante, en Teherán se interpreta como una señal de que Washington se ha visto obligado a realizar importantes concesiones, entre ellas la creación de un fondo privado de 300.000 millones de dólares destinado a la reconstrucción de Irán. TE PUEDE INTERESAR Estas concesiones han abierto una nueva fractura dentro del entorno más próximo al presidente estadounidense. Desde el inicio, algunos sectores del trumpismo cuestionaron la razón de ser de la Operación Furia Épica y consideran que el acuerdo supone un coste político (y económico excesivo) para Estados Unidos. A ello se suma el último anuncio del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de emprender una revisión de seis meses sobre el despliegue de tropas y el mapa de bases estadounidenses en Europa como forma de presionar a los aliados de la OTAN para continuar aumentando su gasto de Defensa. En paralelo, Trump ha vuelto a reprochar a sus socios europeos su escaso apoyo durante la guerra con Irán, insistiendo en que Estados Unidos cargó en solitario con el coste militar y económico del conflicto. Un argumento que también ha empleado en varias ocasiones para referirse a la ayuda económica de Estados Unidos destinada a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. La isla permite controlar rutas marítimas por las que transita petróleo y mercancías que conectan Asia, África y Europa De esta forma, la apuesta por Diego García vuelve a orientarse hacia la estrategia estadounidense de concentrar recursos en el Indo-Pacífico, con el objetivo de contener el ascenso de China o, al menos, reforzar la presencia militar de Estados Unidos en la región. La ubicación de Diego García no puede ser más neurálgica. Situada en pleno océano Índico, a medio camino entre la costa oriental africana, Oriente Próximo y el Sudeste Asiático, la isla permite controlar rutas marítimas por las que transita una parte significativa del petróleo y las mercancías que conectan Asia, África y Europa. Militarmente, es una de las bases más importantes de Estados Unidos y Reino Unido, utilizada para operaciones en Oriente Medio, Afganistán e Irak y considerada clave en la creciente competencia geopolítica con el régimen de Xi Jinping. TE PUEDE INTERESAR Altos cargos de la administración Trump temen que transferir el control de las aguas circundantes a Mauricio pueda abrir la puerta a actividades chinas de espionaje marítimo. Con todo, un funcionario estadounidense conocedor de las conversaciones aseguró a The Telegraph que la Casa Blanca mantiene contactos regulares con Downing Street sobre cómo garantizar el futuro de este punto clave dentro del remoto conjunto de más de 60 islas y atolones. En los últimos meses, funcionarios estadounidenses han destacado repetidamente la importancia estratégica de las islas Chagos y las capacidades altamente secretas que alberga la base. Ben Judah, antiguo asesor especial de David Lammy cuando este ocupó la cartera de Exteriores británica, declaró este año que "esta base aérea alberga instalaciones extremadamente secretas y sensibles que son fundamentales para la capacidad de actuación internacional del Reino Unido". "En cuanto entiendes lo que hay allí, comprendes la lógica del Estado profundo británico: debemos conservar el acceso a este lugar a cualquier precio. Nunca podríamos replicarlo por nuestra cuenta", añadió. El plan británico consistía en entregar la soberanía a Mauricio y pagar unos 35.000 millones de libras De momento, no se ha discutido un precio. El plan original británico consistía en entregar la soberanía a Mauricio y posteriormente pagar unos 35.000 millones de libras (46.700 millones de dólares) durante 99 años para arrendar de nuevo la base militar. Para que Washington pudiera hacerse con el control del archipiélago, primero tendría que permitir que prosperara el acuerdo de Starmer y, posteriormente, negociar con Mauricio una vez completada la transferencia de soberanía. TE PUEDE INTERESAR Cuando en octubre de 2024 Starmer anunció la cesión de la última colonia africana de Reino Unido, el núcleo duro de la derecha de Westminster se mostró consternado, alegando que no solo se dejaba un importante enclave militar vulnerable a un competidor geopolítico, sino que además se reabría el debate sobre disputas de soberanía en otros territorios, como Gibraltar. Sin embargo, las conversaciones que condujeron al acuerdo comenzaron bajo el Gobierno conservador de Boris Johnson. Inicialmente, Trump apoyó el pacto anunciado por Starmer tras extensas conversaciones entre los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos, pero cambió luego de opinión durante una disputa con la OTAN sobre los planes para apoderarse de Groenlandia y endureció posteriormente aún más su postura después de que el primer ministro británico se negara a permitir que Estados Unidos utilizara Diego García para lanzar ataques contra Irán en las primeras horas de la guerra. En varias declaraciones públicas realizadas este año, Trump calificó el acuerdo de acto de debilidad y de "gran estupidez", y acusó a Starmer de estar "perdiendo el control de esta importante isla", en referencia a Diego García. En una entrevista concedida a The Telegraph el 2 de marzo, el presidente aseguró sentirse "muy decepcionado" con el primer ministro por impedir el uso de la base para atacar Irán. Desde entonces, ha lanzado repetidas críticas contra Starmer, afirmando que "no es Winston Churchill" y responsabilizándolo del deterioro de la llamada "relación especial" entre ambos países. TE PUEDE INTERESAR El Gobierno laborista esperaba aprobar en 2025 una ley para transferir las islas a Mauricio, pero no puede ratificar el acuerdo ni completar la cesión sin el consentimiento de Estados Unidos. Además, Londres depende de Washington para modificar el intercambio de cartas firmado en las décadas de 1960 y 1970 que constituye la base legal del acuerdo bilateral para compartir la base militar. Hamish Falconer, ministro británico para Oriente Próximo y Norte de África, declaró en mayo que no existe ningún escenario en el que Washington pueda comprar las islas, insistiendo en que el Gobierno británico está "comprometido con el acuerdo que hemos alcanzado". Por su parte, un funcionario estadounidense afirmó a The Telegraph: "Seguimos manteniendo conversaciones regulares con nuestros aliados británicos mientras trabajamos conjuntamente para preservar la viabilidad de Diego García como plataforma de seguridad regional". TE PUEDE INTERESAR Las islas Chagos, incluido Diego García, pasaron a manos británicas en 1814, cuando Francia cedió Mauricio y sus dependencias al Reino Unido tras las guerras napoleónicas. El archipiélago permaneció integrado en la colonia de Mauricio hasta 1965, cuando Londres lo separó tres años antes de conceder la independencia a la isla y creó el Territorio Británico del Océano Índico, una decisión que Mauricio siempre consideró ilegal. Poco después, Reino Unido permitió a Estados Unidos establecer una base militar en Diego García y expulsó a la población local para facilitar su construcción. La disputa sobre la soberanía se mantuvo durante décadas hasta que, en 2019, la Corte Internacional de Justicia —principal tribunal de las Naciones Unidas— concluyó que la separación de Chagos de Mauricio había sido contraria al derecho internacional y que Reino Unido debía poner fin a su administración del archipiélago, una opinión posteriormente respaldada por la Asamblea General de la ONU que abrió el camino a las negociaciones para transferir la soberanía a Mauricio sin poner en riesgo la continuidad de la base militar.
La nueva obsesión territorial de Trump: las islas Chagos y la joya militar del océano Índico
La Casa Blanca estudia adquirir el archipiélago del Índico para proteger Diego García, una base militar considerada esencial frente a China e Irán
Trump busca controlar Diego García (Índico) para bloquear transferencia a Mauricio y mantener rutas marítimas Asia-Europa. Para CTO y tech leaders, la pugna USA-China por bases Indo-Pacífico redefine infraestructura cloud y compliance regional.






