Guadalajara quería una fiesta. Quería vértigo, goles y una selección que hiciera vibrar cada rincón del estadio. Javier Aguirre entregó algo distinto: paciencia, orden y frialdad. No fue espectacular, pero fue efectivo. Y en una Copa del Mundo, eso también vale oro.México derrotó 1-0 a Corea del Sur en una noche histórica para el futbol nacional. Por primera vez, la Selección Mexicana disputó un partido oficial de fase de grupos fuera del Estadio Azteca y lo hizo con una victoria que la mantiene en la cima del Grupo A y alimenta la ilusión de un país entero. Con este triunfo, México aseguró el primer lugar de grupo, y eso significa que el Tri disputará los 16vos de final del Mundial en el Estadio Ciudad de México, algo que pedía Javier Aguirre. Así que todo marcha conforme al plan para la selección nacional.TE PUEDE INTERESAR: Corea, el 'Pali pali' y la prisa por crecer en el mundo del futbolEl escenario era inmejorable. Más de 45 mil aficionados llenaron el Estadio Guadalajara con la esperanza de vivir una noche memorable. El recibimiento fue espectacular. Los abucheos para los coreanos comenzaron desde que tocaron el balón por primera vez y el grito de “¡México, México!” hizo retumbar el inmueble. Pero el entusiasmo inicial fue apagándose conforme avanzaban los minutos.El planteamiento del Vasco sorprendió. En lugar de salir a presionar y buscar el protagonismo, México esperó. Con una línea defensiva adelantada, pero sin asfixiar la salida rival, el equipo nacional apostó por controlar los espacios y neutralizar la velocidad de los asiáticos.Aguirre movió sus piezas antes del encuentro. Luis Romo tomó el lugar de Álvaro Fidalgo, Edson Álvarez sustituyó a César Montes y Jorge Sánchez apareció por Israel Reyes. Además, el técnico colocó a cuatro futbolistas de Chivas en casa y le dio una nueva oportunidad a Brian Gutiérrez, quien había debutado ante Sudáfrica.El partido se jugó donde Aguirre quería: en la media cancha. Sin presión alta, sin intercambios de golpes y con dos equipos que parecían estudiarse más de lo que atacaban. Corea defendía con cinco hombres atrás y México alternaba entre un 3-5-2 ofensivo y un 5-3-2 cuando perdía la pelota.En medio de un encuentro trabado, Julián Quiñones fue el hombre que más intentó romper la monotonía. Cada vez que tocaba el balón encendía a la tribuna. Un disparo de Brian Gutiérrez tras una combinación con el delantero levantó expectativas, aunque terminó siendo una oportunidad inofensiva.Mientras tanto, Erik Lira se convirtió en el motor silencioso del equipo. Recuperó balones, discutió cada jugada y mostró una intensidad que contrastó con el ritmo pausado del encuentro.Corea también tuvo sus oportunidades. Son Heung-min llegó a estremecer a la afición con una acción de peligro que terminó invalidada por fuera de lugar. México respondió con un remate de Quiñones que terminó en las manos de Kim Seung-gyu.Pero conforme avanzaba el reloj, los silbidos comenzaron a bajar desde las gradas. Guadalajara esperaba más. México se refugiaba en su cancha y Corea manejaba mejor la posesión. La fiesta parecía haberse quedado atrapada en la ceremonia previa.Al minuto 50 llegó la jugada que definió la noche. Raúl Jiménez obligó a intervenir a Kim Seung-gyu, quien parecía controlar el balón sin problemas. Sin embargo, el arquero surcoreano no logró sujetarlo y lo dejó suelto dentro del área. Luis Romo apareció entonces con instinto de goleador y empujó la pelota al fondo de las redes.La tensión acumulada durante casi una hora se transformó en un rugido ensordecedor. Guadalajara por fin encontró el momento que había esperado toda la noche.El gol también tuvo un significado especial para el mediocampista. Convocado por Gerardo Martino para Qatar 2022, Romo nunca disputó un solo minuto en aquella Copa del Mundo. Esta vez no solo debutó en un Mundial, también marcó el tanto que le dio la victoria a México en una noche histórica.Corea intentó reaccionar, pero México se sintió cómodo defendiendo la ventaja. Aguirre refrescó el equipo con los ingresos de Orbelín Pineda y Obed Vargas, mientras la afición pedía más cambios desde las tribunas.Raúl Jiménez estuvo cerca de ampliar la diferencia al minuto 74, pero Kim evitó el segundo gol. Más tarde llegó otro momento especial con el debut mundialista de Santiago Giménez, quien ingresó en los minutos finales para sumar sus primeros instantes con el Tricolor en una Copa del Mundo.Cuando Corea se lanzó con todo al frente apareció Raúl Rangel. Al minuto 86 realizó una atajada salvadora que evitó el empate y terminó asegurando los tres puntos para México.No fue una exhibición brillante. No fue un partido para los libros de historia por su calidad futbolística. Pero sí por lo que representa.La victoria significó el tercer triunfo consecutivo de México en esta Copa del Mundo, algo que jamás había conseguido en toda su historia mundialista. Además, confirmó el dominio tricolor ante selecciones de esa confederación asiática, sumando ya seis victorias en Mundiales frente a rivales de esa región.México ya rompió la barrera de ganar un partido inaugural, ya encadenó tres triunfos consecutivos y lidera su grupo. Ahora mira hacia adelante. En el horizonte aparece Chequia, obligada a derrotar al Tri si quiere mantenerse con vida.La siguiente meta también tiene sabor a historia: ganar los tres partidos de la fase de grupos. México nunca lo ha conseguido en una Copa del Mundo.Por ahora, Guadalajara celebró. Quizá no con el futbol que imaginaba, pero sí con lo único que importa en estas instancias: una victoria que mantiene vivo el sueño de llegar más lejos que nunca.
México gana sin deslumbrar, pero sigue haciendo historia en su Mundial
Guadalajara quería una fiesta. Quería vértigo, goles y una selección que hiciera vibrar cada rincón del estadio.












