El cemento parece un material simple, pero sostiene buena parte del mundo moderno. Está en rutas, puentes, hospitales, viviendas, escuelas y represas. El problema es que también está detrás de una porción importante de las emisiones globales.La dificultad no está solo en la energía que se usa para producirlo. También está en la piedra caliza. En el proceso tradicional, la caliza se calienta a temperaturas extremas para producir clínker y al descomponerse libera dióxido de carbono.MIT (Massachusetts Institute of Technology) explicó que la caliza es casi 50% dióxido de carbono en peso y que el cemento representa alrededor del 7% de las emisiones humanas de dióxido de carbono.Cómo funciona el cemento sin piedra calizaEn este contexto, la empresa estadounidense Sublime Systems desarrolló un proceso electroquímico que evita dos puntos críticos: el uso de piedra caliza como materia prima principal y el calor extremo de los hornos tradicionales.Según MIT, el método utiliza rocas de silicato cálcico y electroquímica a temperatura ambiente para producir componentes reactivos que luego se secan y mezclan para formar cemento. La empresa sostiene que el producto final alcanza fases endurecidas y resistencia comparables al cemento Portland bajo especificaciones de desempeño de la industria.El Departamento de Energía de Estados Unidos también incluyó el proyecto de Sublime en sus demostraciones industriales. Lo describe como una futura instalación comercial en Holyoke, Massachusetts, capaz de reemplazar la caliza intensiva en carbono por una materia prima basada en silicato cálcico y producir cemento mediante electroquímica en lugar de altas temperaturas.La promesa es grande porque ataca el problema desde la raíz. Otras soluciones buscan capturar el dióxido de carbono después de emitirlo, usar combustibles alternativos o reducir parte del clínker. Este enfoque intenta evitar una porción central de la emisión antes de que ocurra.Aun así, conviene ser precavidos. La tecnología todavía debe demostrar que puede escalar con costos competitivos, suministro estable de materias primas, aceptación normativa y capacidad industrial suficiente. Una cosa es producir cemento bajo control técnico; otra muy distinta es transformar un sector global.Un estudio publicado en Nature Communications sobre emisiones futuras del cemento advierte que la industria necesita cambios profundos para alinearse con metas climáticas, porque la demanda sigue creciendo y el cemento es difícil de sustituir por completo.La importancia del avance no está en que mañana desaparezcan las cementeras tradicionales. Está en que abre una ruta distinta: fabricar un material esencial sin depender de la reacción química que históricamente liberó enormes cantidades de dióxido de carbono.Si logra escalar, el cemento sin caliza podría cambiar una de las industrias más difíciles de descarbonizar.
Los arquitectos no dan crédito: Estados Unidos fabrica el primer cemento sin piedra caliza y eso soluciona el gran problema del sector de la construcción
La industria cementera emite una enorme cantidad de dióxido de carbono por el uso de caliza y altas temperaturas.Una empresa estadounidense propone cambiar el proceso desde la química misma del material.












