El 1 de diciembre de 2022, la francesa Stéphanie Frappart se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido de un Mundial. Fue el Costa Rica-Alemania (2-4) de la última jornada de la fase de grupos del torneo disputado en Qatar. Frappart fue ayudada en las bandas por la brasileña Neuza Back y la mexicana Karen Díaz. Pero hasta alcanzar el sueño que suponía estar en el estadio qatarí de Al Bayt de Al Khor, tanto Frappart como sus ayudantes tuvieron que romper muchos moldes y, seguramente, escuchar muchos comentarios desafortunados. Gracias a aquel hito, ayer las estadounidenses Tori Penso, Brooke Mayo y Kathryn Nesbitt dirigieron el República Checa-Sudáfrica, que terminó con empate (1-1). Las tres demostraron el gran nivel del arbitraje femenino.La actuación de Penso, colegiada principal del partido que ha dirigido más de 100 partidos, entre ellos 66 de la Major League Soccer, fue sobria y correcta. Y eso que el partido tuvo momentos de efervescencia entre dos rivales que se jugaban su futuro en la competición. No dudó la estadounidense en señalar, con acierto, un penalti que supuso el empate definitivo de Sudáfrica, aunque las mejores ocasiones a lo largo del partido fueron de la República Checa.Muy pronto se adelantó la selección centroeuropea gracias a un centro de Patrick Schick, la estrella de este conjunto, que Sadilek acertó a embocar. El propio Schick había tenido una ocasión muy clara en el primer minuto del encuentro, pero su remate en semifallo se marchó fuera. A partir de ahí sesteó la República Checa, que apenas sufrió ante una Sudáfrica voluntariosa pero incapaz de generar ocasiones claras. Un disparo de Apollis que se marchó al lateral de la red y algún centro lateral fue toda la producción ofensiva de los Bafana Bafana en el primer tiempo.A la reanudación, los checos se fueron en busca del segundo. Darida tuvo la ocasión más clara en un tres contra uno que no supo resolver. Su disparo rebotó en el único defensa que se mantenía vivo en la jugada. Quería más el conjunto de Miroslav Koubek y aprovechó la altura de muchos de sus futbolistas para marcar diferencias. Otra vez Schick, desafortunado de cara a gol, remató de cabeza fuera un centro lateral. Poco después, el exgironí Krejci, capitán de este equipo, se elevó para rematar desviado un córner.Se tomó un respiró el equipo checo, que mantenía a raya a un rival con pocos recursos técnicos y muy desordenado en defensa. Nada estaba pasando cuando un disparo lejano golpeó en la mano a Pavel Sulc. No dudó Penso en señalar la pena máxima. Mokoena engañó a Williams y empató el partido.Hasta el final ambos quisieron la victoria, aunque los porteros no tuvieron trabajo. El cansancio impidió la reacción de los checos, que habían sido superiores a lo largo del encuentro. El resultado deja ambos equipos con solo un punto y obligados a ganar en la última jornada para mantenerse con vida en el torneo.Roberto Rodríguez Díaz (Salvatierra de Miño) es licenciado en Periodismo (UPSA) y máster por la BCNY (UB-CU). Trabaja en La Vanguardia desde 2008 donde ha cubierto desde el Mundial de Sudáfrica en 2010 hasta el Tour de Francia de 2025. Siguiendo al Espanyol desde 2020. En Twitter: @Roberto_roda