El <b>Reactor Argentino Multipropósito RA-10</b> alcanzó un nuevo hito en su camino hacia la puesta en marcha operativa.

El pasado 12 de junio arribaron al Centro Atómico Ezeiza 27 tambores con <b>6 toneladas de agua pesada</b>, provenientes de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito, provincia de Neuquén.

Este insumo será clave para el funcionamiento de la instalación tecnológica más compleja que actualmente desarrolla la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).En el RA-10, el agua pesada cumple una función física fundamental: actúa como <b>moderadora y reflectora de los neutrones producidos en el núcleo</b>.

Esto permite lograr una distribución más eficiente y apta para desarrollar los productos comerciales y ofrecer los servicios previstos para esta instalación multipropósito.El agua pesada será colocada dentro del <b>tanque reflector</b>, una estructura cilíndrica de dos metros de diámetro por un metro de altura fabricada en Zircaloy-4.

El sistema que opera con este fluido se encuentra hidráulicamente aislado de los que trabajan con agua liviana con el objetivo de evitar contaminaciones cruzadas.