La situación política de Manuel Adorni dejó de ser un problema exclusivamente opositor y comenzó a generar fisuras dentro del propio oficialismo. Mientras el Gobierno intenta contener el impacto de las denuncias que involucran al jefe de Gabinete y vocero presidencial, distintos dirigentes que integran o integraron el espacio libertario salieron a pedir públicamente su renuncia, convencidos de que su continuidad representa un costo político para la administración de Javier Milei. Hasta hace algunos meses, las críticas hacia Adorni provenían principalmente de la oposición. Sin embargo, el escenario cambió cuando comenzaron a manifestarse voces cercanas al oficialismo, algunas de ellas fundamentales durante la construcción inicial de La Libertad Avanza. El denominador común de esos planteos es que el funcionario debería dar un paso al costado para evitar que la crisis termine afectando directamente la imagen presidencial.

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El dirigente que abrió el fuego fue Oscar Zago, presidente del bloque MID y exjefe de la bancada libertaria en Diputados. Aunque actualmente mantiene una relación de colaboración parlamentaria con el Gobierno, el legislador fue categórico al sostener que Adorni debía renunciar "por el bien del Presidente, del Gobierno y de todos los argentinos". Uno de los dirigentes que también irrumpió con sus cuestionamientos fue Ramiro Marra, uno de los fundadores de La Libertad Avanza y posteriormente alejado del espacio. A través de una carta abierta dirigida a Javier Milei, el legislador porteño reclamó que el Presidente desplazara a Adorni de la Jefatura de Gabinete. En el texto sostuvo que el funcionario "cumplió un ciclo" y advirtió que su permanencia perjudicaba tanto al Gobierno como al propio proyecto político libertario. Manuel Adorni: según la DDJJ, su patrimonio creció 45 veces en 2024 y crecen los rumores sobre su salida El pronunciamiento de Marra tuvo un fuerte impacto porque provino de uno de los dirigentes que acompañó a Milei desde el inicio de su construcción política y que, pese a sus diferencias con el oficialismo, continúa siendo una referencia para parte del electorado liberal. Oscar Zago, opinó que la permanencia del funcionario dejó de ser una cuestión personal y pasó a convertirse en un problema institucional. Según afirmó en distintas entrevistas, cada día que Javier Milei sostiene a Adorni, el desgaste político termina trasladándose directamente al Presidente. Incluso, en declaraciones más recientes, llegó a asegurar que la continuidad del jefe de Gabinete "está terminada" y que solo existen dos alternativas, una renuncia voluntaria o una decisión presidencial de desplazarlo. A las declaraciones de Zago se sumó Eduardo Falcone, diputado nacional del MID, quien profundizó los cuestionamientos hacia el funcionario. El legislador aseguró que dentro de los sectores aliados existe una preocupación creciente por el impacto que el caso genera sobre la administración nacional y sostuvo que son "los únicos" que se animan a reclamar públicamente que Adorni deje el cargo porque, según su visión, "le hace mal al Gobierno". Sus declaraciones dejaron en evidencia que las diferencias ya no responden únicamente a disputas políticas con la oposición, sino también a una evaluación sobre el costo que representa sostener al funcionario en medio de la crisis. Los cuestionamientos también llegaron desde Marco Palazzo, conocido en redes sociales como "Niño Nazi", quien fue uno de los influencers libertarios más activos durante la campaña presidencial de Javier Milei. A través de sus redes sociales reclamó que Adorni deje el cargo al considerar que su permanencia perjudica políticamente al Gobierno y profundiza el desgaste de la administración libertaria. Aunque continúa reivindicando el rumbo económico de Milei, sostuvo que el vocero se convirtió en un problema para la gestión y pidió una renovación en el equipo presidencial. Piden indagatoria para el hermano de Adorni por haber omitido información en su declaración jurada Otro que se sumó a las críticas fue el legislador porteño Yamil Santoro, quien además de presentar una denuncia contra Adorni por presunta utilización de recursos públicos con fines de autopromoción, cuestionó que el funcionario continúe ocupando un rol central dentro del Gobierno en medio de la polémica. Según planteó, la situación afecta la credibilidad institucional y obliga al Presidente a tomar una definición política. En la misma línea se expresó el escritor Nicolás Márquez, uno de los intelectuales más cercanos a Javier Milei desde antes de su llegada a la Casa Rosada. Si bien reiteró su respaldo al Presidente y al programa económico del Gobierno, sostuvo que Adorni debería dar un paso al costado para evitar que la crisis siga impactando sobre la imagen de la administración nacional. Las declaraciones de Márquez tuvieron especial repercusión por tratarse de una de las voces que históricamente defendió al oficialismo y mantuvo una estrecha relación con el mandatario. El respaldo de Milei Pese a las presiones internas, Javier Milei decidió sostener públicamente a su jefe de Gabinete. En reuniones con ministros y funcionarios defendió su continuidad y descartó cualquier posibilidad de pedirle la renuncia, al considerar que las acusaciones forman parte de una ofensiva política contra su administración. Ese respaldo presidencial, sin embargo, no logró apagar el malestar dentro de algunos sectores aliados. Con el correr de las semanas comenzaron a multiplicarse las voces que advierten sobre el costo institucional de mantener a Adorni en el centro de la escena mientras avanzan las investigaciones y se profundiza el debate político en el Congreso. Los pedidos de renuncia marcaron un cambio de escenario para el oficialismo. Por primera vez desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, las críticas más duras contra uno de sus principales funcionarios comenzaron a surgir desde dirigentes que fueron parte del armado libertario o que continúan siendo aliados parlamentarios. Aunque la Casa Rosada mantiene la decisión de respaldar a Adorni, las declaraciones de Zago, Falcone y Marra dejaron en evidencia que la discusión ya no se limita a la oposición. La crisis abrió un nuevo foco de tensión dentro del universo libertario y volvió a exponer las diferencias estratégicas sobre cómo afrontar uno de los momentos políticos más delicados del Gobierno. RG/MSS