Instagram es una de las redes sociales donde es aplicado el método estudiado por Harvard. (Foto: Instagram)Según un artículo publicado en Harvard Business Review, existen seis claves para lograr ser famoso y viral en las redes sociales como WhatsApp, Instagram y Facebook. Hpy en d[ia, ya no dependemos del azar ni de la simple repetición de tendencias, sino de una estrategia concreta y verificable llamada modelo Spread. Este método, basado en seis dimensiones claves, busca transformar la viralidad en un proceso planificable, dejando atrás la intuición como única brújula para quienes aspiran a que su contenido circule ampliamente. PUBLICIDADLa investigación de Harvard sostiene que volverse viral exige diseñar piezas pensadas para ser compartidas, evitando caer en la trampa de la reacción fácil que domina buena parte del tráfico actual.Propone evaluar el potencial de un contenido a partir de seis ejes: sensibilidad social, provocación, replicabilidad, emoción, ambigüedad y capacidad distributiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)El modelo Spread estudiado y comprobado por Harvard basa el potencial de viralidad en seis dimensiones: socialmente sensible, provocador, replicable, emocional, ambiguo y distributivo.Cada una de ellas responde a un impulso fundamental de quienes comparten contenidos en plataformas digitales. Según el artículo, el punto de partida es claro: “Si el objetivo es que algo se comparta, debe valer la pena compartirlo”.PUBLICIDADLa dimensión socialmente sensible se apoya en la función identitaria de las redes sociales. Compartir una publicación puede ser un acto de expresión de valores, empatía o pertenencia.Casos como la campaña “Cost of Beauty” de Dove o el viral del búho de Duolingo muestran que el éxito trasciende el humor o la notoriedad, porque ambos ofrecieron mensajes con los que las audiencias se identificaron. De acuerdo con el marco Spread, este tipo de identificación multiplica las probabilidades de circulación.PUBLICIDADLa provocación en redes sociales puede impulsar la conversación o la interacción o, por el contrario, generar rechazo si no es gestionada con cuidado. (Imagen Ilustrativa Infobae)Publicar contenido provocativo en redes sociales puede ser un arma de doble filo. David Dubois, redactor del artículo, explica que la provocación bien dosificada puede abrir debates y estimular la conversación, pero si se utiliza sin control, puede dañar la reputación de una marca o figura pública.El contraste entre campañas refuerza esa premisa. Patagonia logró un impacto positivo con “Don’t Buy This Jacket”, una consigna que invitaba a la reflexión y generaba debate.PUBLICIDADEn cambio, Apple recibió críticas por su anuncio “Crush”, donde la provocación fue percibida como un error estratégico. “La provocación, si no es deliberada, se convierte en un bumerán”, sintetizó Dubois.La replicabilidad es clave para que el contenido se vuelva viral. (Imagen Ilustrativa Infobae)Para saber si un contenido es replicable y adaptable a diferentes plataformas se deben considerar varias cosas. La replicabilidad consiste en que el público pueda imitar, transformar o reinterpretar el contenido original de forma sencilla. El caso de la campaña de Heinz, que pidió a los usuarios “dibujar kétchup”, desencadenó una oleada de respuestas creativas y espontáneas, gracias a una consigna fácil de reproducir.PUBLICIDADA la replicabilidad se suma la capacidad distributiva. Según el artículo, ya no es suficiente con crear una pieza potente para una sola red social: el mensaje debe adaptarse a múltiples formatos y plataformas, desde TikTok e Instagram hasta Reddit o WhatsApp. La reciente campaña de la película Barbie es un ejemplo: las herramientas personalizables y los hashtags permitieron que la iniciativa se propagara en diversos espacios digitales, ampliando su alcance.PUBLICIDADDespertar emociones es clave para que el contenido se popularice en la plataforma digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)Al publicar un contenido en redes sociales, el objetivo es activar emociones intensas como nostalgia, alegría, asombro o incluso ansiedad, lo que incrementa el tiempo de atención y la disposición a compartir el contenido. Un estudio del Centro Keller de Investigación de la Universidad de Baylor, difundido en diciembre de 2024, analizó más de 600.000 sesiones de lectura y concluyó que las emociones fuertes, combinadas con una redacción directa y accesible, aumentan la retención y el alcance de las piezas digitales.PUBLICIDADAsimismo, la ambigüedad introduce un margen de interpretación que invita al debate y prolonga la conversación. En vez de cerrar el sentido de inmediato, deja espacio para que la audiencia interactúe y aporte su propia perspectiva.