El 25 de mayo, el Vaticano publicó la primera encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas. En ella, el Papa llama a "desarmar la inteligencia artificial" con el fin de custodiar "una magnífica humanidad habitada por Dios", en un gesto que sorprendió a millones de fieles en el mundo por su decidida posición en contra de la concentración de poder en los tecnomagnates de Silicon Valley. Detrás de ese documento hay una década de reflexión interna en el Vaticano, y una figura que concentra buena parte de ese trabajo: Fray Paolo Benanti, el "asesor papal en IA". Este sacerdote encara uno de los mayores desafíos del presente: cómo gobernar la inteligencia artificial para que enriquezca las vidas de las personas, en lugar de explotarlas. Es lo más parecido a una naciente estrella pop que tiene el Vaticano, ya que ha llegado a dar charlas TED con su sencillo hábito marrón de aspecto medieval, típico de la orden franciscana. Además, no teme enfrentarse públicamente con Peter Thiel, el tecnomagnate que encarna la cosmovisión de Silicon Valley. El trabajo de explicar la IA al Papa Benanti es profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana, miembro de la Comisión de expertos de la ONU en materia de IA y presidente de la Comisión para el estudio del impacto de la inteligencia artificial en el periodismo y los medios de la Presidencia del Consejo Italiano. Pero sobre todo, es la persona a la que recurría el papa Francisco cuando necesitaba entender con claridad conceptos tecnológicos. Él mismo dijo que su rol era "ayudarlo a comprender el vocabulario técnico" y sus implicancias. Y, tras la muerte de Francisco, permaneció en el Vaticano, ahora asesorando a León XIV.