Mientras los monitores y las incubadoras permanecen encendidas las 24 horas, hay una realidad que se repite en los servicios de neonatología: bebés que atraviesan sus primeros días de vida prácticamente solos. En Córdoba, una red de voluntarios intenta cubrir ese vacío afectivo mediante una tarea tan simple como fundamental: sostenerlos en brazos.

Durante el último año, la Fundación Abrazadoras acompañó a 196 recién nacidos internados en la Maternidad Provincial, muchos de ellos atravesados por situaciones sociales complejas que dificultan la presencia permanente de sus familias.

"Cuando tenés un bebé relajado sobre el pecho, que se tranquiliza y descansa, sentís que estás brindando todo lo que tenés. Es una de las formas más puras de dar. La devolución de un recién nacido es absoluta", explicó la presidenta de la organización, Ana María Rognone, al describir una problemática que permanece lejos de la mirada pública.

La tarea de las voluntarias no consiste solamente en acompañar. Su intervención se basa en una práctica respaldada por evidencia científica. El contacto piel con piel, conocido como Método Copap. La técnica busca que el bebé permanezca en posición de rana sobre el pecho del cuidador para replicar condiciones que favorecen su estabilidad física y emocional.