Una economía que ha conseguido en los últimos tiempos destacar por méritos propios en el vasto lienzo europeo es la de Polonia. Con tenacidad y reformas, uno de los países más pobres del continente cuando dejó el comunismo a finales de los 80, pasó a protagonizar un 'milagro económico' rubricado tras su entrada a la Unión Europea en el año 2004. Sin embargo, el mundo corre cada vez más deprisa y, para no quedarse atrás, hay que estar ágil y anticiparse. Buscando prepararse para lo que viene, una nueva era dominada por el acaparamiento de materias primas y la Inteligencia Artificial, Polonia ya se ha puesto en marcha.Hasta ahora, la receta del éxito económico de Polonia había sido una combinación de reformas de mercado, disciplina macroeconómica, apertura comercial e integración con Europa Occidental. Tras el colapso del comunismo, Varsovia aplicó la conocida 'terapia de choque' diseñada por Leszek Balcerowicz, liberalizando precios, privatizando empresas estatales y abriendo la economía a la inversión extranjera. La adhesión a la Unión Europea en 2004 actuó como acelerador definitivo con la entrada en tromba de miles de millones de euros en fondos estructurales que modernizaron infraestructuras, mientras que las multinacionales alemanas y de otros países encontraron en Polonia una combinación muy atractiva de costes laborales competitivos, mano de obra cualificada y estabilidad institucional.