El rojo ha inundado este jueves el Palacio de Vistalegre. Miles de banderines se han sentado en las gradas del recinto madrileño al ritmo de los gritos de un grupo de sindicalistas: "¡Sí se puede, claro que se puede!" Se puede ser la economía que más crece en Europa y, a la vez, liderar la creación de empleo, subir salarios y mejorar las condiciones laborales. Con esta convicción, cerca de 11.000 trabajadores, en su mayoría afiliados a CCOO y UGT, se han congregado en tierras madrileñas, acompañados por delegados sindicales de toda Europa —Bélgica, Francia, Italia, Portugal o Noruega—, bajo el lema Europa en democracia.Trabajo decente, justicia social y paz.PublicidadUna cumbre que la principal familia de sindicatos europeos —la Confederación Europea de Sindicatos (CES)— ha trasladado a España, según explicaba ante los medios la secretaria general de la organización, Esther Lynch, por considerarla un "ejemplo". "España y sus políticas marcan el camino", ha defendido Lynch minutos antes del pistoletazo de salida del acto, dirigiendo los ojos del acto —y de Europa— hacia dos de los grandes protagonistas de la jornada: Unai Sordo y Pepe Álvarez."Bienvenidos a Carabanchel", ha saludado a los asistentes el secretario de Comisiones Obreras. Un escenario, ha explicado el sindicalista, que no es baladí. "Bienvenidos a un barrio obrero, donde había una cárcel en la que se encerraba a presos políticos durante la dictadura española", ha echado la vista atrás el secretario de CCOO. "Bienvenidos al país de Marcelino Camacho, al país del ¡No pasarán!", ha reivindicado Sordo entre la ovación del público. La cita de este jueves, ha explicado el sindicalista, es especialmente "significativa". Supone, ha desarrollado sordo, un "reconocimiento explícito" a las políticas españolas en materia laboral, económica o migratoria. "Porque, en buena medida, somos una referencia en la izquierda y en el movimiento sindical europeo", ha sacado pecho el secretario de Comisiones, pasando a ilustrar algunos de los "éxitos" de las dos últimas legislaturas.La subida —en un 66%— del SMI, la reforma laboral o la transformación paulatina del modelo energético. "Nunca ha habido más gente trabajando que ahora", ha tirado de los datos de empleo. "Los salarios medios suben ya casi al 5%", ha dirigido la mirada hacia una de las trincheras fundamentales en España y Europa, los salarios dignos. "En vez de migrar, acogemos. En vez de perseguir, regularizamos", ha reivindicado Sordo, poniendo en valor otra de las medidas estrella de la legislatura y contraponiéndola a la "vergüenza" del reglamento de retornos europeo, una forma de "xenofobia institucionalizada"."Queremos más, no nos resignamos", ha exhortado el secretario de CCOO, recordando que, la de este jueves, es una movilización reivindicativa. "Porque sigue habiendo pobreza laboral en España", ha puesto negro sobre blanco Sordo. Una "brecha de desigualdad" que, unida al "drama" de la vivienda, obliga a organizarse. "Negociación colectiva y organización sindical", ha propuesto, como receta, el sindicalista vasco, aprovechando para poner deberes a todo el continente. "O profundizamos en más Europa o nos vamos al carajo", ha advertido Sordo. ¿Cómo? Reduciendo nuestras dependencias del exterior. "Con un sistema económico y energético independientes y políticas de seguridad propias, que no es lo mismo que las políticas de rearme para financiar la industria militar de EEUU", ha criticado, con dureza, la imposición de la OTAN del aumento hasta el 5% del gasto militar. La estación previa, ha seguido denunciando Sordo, a los recortes y a un nuevo "austericidio".Publicidad"Paz para los pueblos europeos y todos los pueblos del mundo", ha seguido desplegando las banderas del acto. "Hay un riesgo real de retroceso democrático que Europa no había vivido desde la Segunda Guerra Mundial y las dictaduras del siglo pasado", ha puesto sobre la mesa el secretario de Comisiones. "Frente a la sociedad del odio, frente a la guerra del último contra el penúltimo, frente a la Europa del salvavidas", ha dibujado la otra orilla Sordo, "todos y todas a bordo".Otra Europa posibleEnough is enough. Así ha tomado la palabra, ya sobre el escenario, la secretaria general de la CES, rechazando, en rotundo, la desregularización de las políticas laborales europeas en la que trabaja "el sector más reaccionario" de la Comisión Europea, "Nos venden la desregularización como progreso, cuando lo que deja a su paso son menos derechos, menos protección y más riegos", ha advertido la sindicalista. "Estamos aquí también por la paz, los derechos humanos y el multilateralismo", ha engordado la lista de reivindicaciones Lynch, conjurada contra la "impunidad" del presidente estadounidense, Donald Trump. "Otra Europa es posible", ha asegurado la secretaria de la CES, pidiendo "mucho ruido" para cambiar el rumbo del continente."Yolanda, mi sister", le ha dirigido a la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sentada entre el patio de butacas, a la que le ha querido reconocer su labor al frente de un ministerio "que enseña el camino" a toda Europa, demostrando que se puede crecer económicamente sin vaciar los bolsillos de los trabajadores. "¡El pueblo, unido, jamás será vencido!", ha terminado su discurso Lynch, cediendo el micro a los representantes de diferentes sindicatos europeos. Entre ellos, la Confederazione Generale Italiana del Lavoro, la UGT de Portugal o la CGT de Francia.Publicidad"El futuro de Europa no lo van a decidir ni los mercados ni los poderosos. Lo vamos a decidir los trabajadores", se ha lanzado hablar, en su turno de palabra, el secretario de UGT. Europa, ha cuestionado Álvarez, no es un solo mercado, o un espacio económico. "Queremos convertir Europa en un proyecto social", ha sostenido el sindicalista asturiano. Un proyecto en el que los derechos de las mujeres y el feminismo sirvan de brújula. "Las políticas de igualdad y de corresponsabilidad tienen que ser una realidad en toda la UE", ha exhortado Álvarez, pasando a lanzar una advertencia: "Quieren dividirnos". "Que los jóvenes se peleen con los jubilados, que se peleen con sus abuelos", ha denunciado el secretario de UGT, para el que mantener las pensiones depende de que haya salarios dignos."Están empeñados en hacernos creer que el problema son los inmigrantes", ha seguido desmontando el argumentario de las derechas. "El problema", les ha corregido el sindicalista, "es repartir la riqueza que se está generando". Las personas migrantes, ha defendido Álvarez, vienen a trabajar. Por eso, ha propuesto, "deberíamos declarar un día de huelga de todos los migrantes, para que se sepa todo lo que hacen". No ha pasado desapercibida otra de las luchas del sindicalismo europeo: la defensa del Pacto Verde. "El medioambiente en nuestro país se agota y, sin planeta, ni hay trabajo ni hay nada", ha puesto en palabras Álvarez, firme defensor de una transición ecológica que ayude a generar "más y mejor empleo".(Habrá ampliación)
Los sindicatos europeos alzan la voz desde Madrid contra el austericidio, el rearme y el racismo: "España marca el camino"
Este jueves, CCOO y UGT han acogido, sobre el escenario del Palacio de Vistalegre, a la Confederación Europea de Sindicatos para exigir salarios dignos e inversión en servicios públicos y vivienda ...











