Mundial 2026Desde la decisi�n de dejar Trieste hace trece a�os, hasta el d�a a d�a en el Caribe y la celebraci�n por la Copa del Mundo. Este es el relato de Stefano Cergol, un italiano asentado en esta parte del Caribe: "Aqu� se respira un ambiente incre�ble. Esto ya es una victoria"Stefano Cergol y su familia, en Curazao.Andrea BocchiniCorriere della Sera Actualizado Jueves,

junio

09:39"Los escaparates est�n decorados de azul, amarillo y blanco y las banderas ondean en las esquinas de las calles. En los bares, en las tiendas y por los m�viles no se habla de otra cosa". Lo cuenta Stefano Cergol, originario de Trieste, pero ya curazole�o de adopci�n. Porque a m�s de ocho mil kil�metros de Italia, en pleno coraz�n del Caribe, la isla de Curazao "est� viviendo d�as que sus habitantes nunca habr�an imaginado poder contar". La selecci�n ha llegado por primera vez a un Mundial y el pasado domingo salt� al campo frente a Alemania. Incluso marc� un gol. Pero para todos fue casi como una victoria, al ritmo de la m�sica."Durante el partido decisivo para la clasificaci�n, cuando le anularon el penalti a Jamaica, el pase al Mundial se convirti� en realidad y la isla explot� de alegr�a -contin�a Cergol-. Fue una fiesta incre�ble. Aqu� hay escaparates decorados, recuerdos por todas partes, gente bailando en la calle. Incluso han creado una aplicaci�n que te permite ponerte virtualmente la camiseta de la selecci�n. Para una isla peque�a como esta, es algo hist�rico".Desde hace trece a�os, Cergol observa pasar la vida bajo el sol del Caribe desde su casa en Willemstad, la capital. �l y su esposa, Franca, llegaron en 2014 junto a sus hijos Tommaso y Caterina, que entonces ten�an 10 y 9 a�os. Hoy los j�venes han regresado a Europa para estudiar. Caterina cursa un m�ster en Bolonia despu�s de sus estudios universitarios en los Pa�ses Bajos, donde ahora tambi�n se encuentra Tommaso. Pero el v�nculo de la familia con la isla sigue siendo muy fuerte."Est�bamos cansados de Italia -explica Cergol-. Trabajaba en una agencia de publicidad en Trieste y los negocios no iban bien. Mi mujer se dedicaba al marketing para un gran grupo asegurador. Estr�s, preocupaciones, una vida que ya no nos satisfac�a. As� que empezamos a mirar hacia Am�rica Latina y, leyendo un libro de Spinoza, descubrimos Curazao".El cambio lleg� despu�s de un viaje para explorar de Franca. "Se qued� aqu� cuarenta d�as. Cuando volvi� me dijo: 'Se puede hacer'. Y as� decidimos intentarlo".Una decisi�n tomada casi con ligereza, pero que lo cambi� todo. "Quiz� fuimos un poco despreocupados. Pero fue la mejor decisi�n de nuestra vida. Cero arrepentimientos".Hoy la pareja dirige una boutique de ropa italiana llamada 'Capri'. Adem�s del negocio comercial, alquilan apartamentos tur�sticos y est�n a punto de inaugurar un bed and breakfast.Mientras tanto, la isla tambi�n ha cambiado. "En los �ltimos a�os el turismo se ha disparado. Curazao es un lugar tranquilo, multicultural, donde todos hablan tres o cuatro idiomas. La lengua local es el papiamento, una mezcla de portugu�s, espa�ol y neerland�s. Aqu� conviven comunidades llegadas de todo el mundo: sudamericanos, europeos, estadounidenses". �Y los italianos? "Somos unos cuarenta".La postal tropical, sin embargo, no basta para explicar su decisi�n. "Si piensas en mudarte al Caribe para vivir un sue�o, corres el riesgo de llevarte una decepci�n. Aqu� se trabaja como en cualquier otra parte del mundo. Yo voy al mar una vez cada dos meses. Pero vivir con sol todo el a�o te cambia el �nimo y la forma de afrontar la vida".Y ahora es el f�tbol lo que une a toda una comunidad. "Ya nos sentimos curazole�os -concluye Cergol-. Les apoyaremos. Incluso nuestros amigos italianos (decepcionados) apoyar�n a Curazao. Es imposible no simpatizar con estos chicos. Algunos incluso han pasado por mi tienda: he conocido a cuatro o cinco. Les hab�a preguntado cu�les eran las opciones de clasificaci�n y me dijeron que era un sue�o. Ahora ese sue�o se ha hecho realidad".