Los sindicatos de bomberos se lo habían pedido al alcalde, José Luis Martínez-Almeida (PP), por carta tras meses de quejas. Querían un nuevo director general de bomberos para continuar con las negociaciones. Sin cambio, no habría más reuniones para desenquistar un conflicto de años, pero que se recrudeció con la visita del PP. El anterior en el cargo, Enrique López Ventura ―cuya gestión llevan años criticando―, fue cesado la semana pasada y este jueves, la vicealcaldesa, Inma Sanz, ha anunciado quién le sustituye: Manuel Orgaz, hasta ahora subdirector de coordinación y planificación del área de seguridad y emergencias, que lidera Sanz. Orgaz, de 49 años, es licenciado en Derecho y Arquitectura, y “una persona de la casa”. “Ya conoce las emergencias de la casa. Con amplia experiencia de gestión en administración local y regional. Es un perfil jurídico y técnico adecuado para esta nueva etapa”, ha señalado Sanz en la rueda de prensa semanal posterior a la Junta de Gobierno. La vicealcaldesa no ha aportado más datos del nuevo director, pero fuentes del cuerpo de bomberos señalan a este periódico que se encuentran sorprendidos por el nombramiento. Lo definen como una persona de “perfil bajísimo y continuista”, con escasa experiencia en emergencias y un desconocido en el cuerpo. Creen que la decisión de escoger a Orgaz es para evitar la confrontación. El nuevo director, especializado en gestión urbanística, trabajó entre 2018 y 2022 como jefe de Unidad Técnica Urbanismo de la Comunidad de Madrid, según consta en el portal de transparencia municipal. Y hasta entonces, ejerció de arquitecto en otras administraciones locales. El relevo de Ventura, indicó Sanz la semana pasada, fue “una decisión prevista y pactada con anterioridad”, que habían pospuesto debido a la visita del Papa. Durante el anuncio no mencionó el conflicto con los bomberos o las quejas, que se agudizaron el mes pasado.Tres semanas antes del viaje de León XIV a Madrid, los bomberos municipales, a través de los sindicatos ―CC OO, CSIF, CITAM, UGT y CSIT Unión Profesional―, enviaron una carta a Almeida en la que anunciaron la ruptura de la paz social. Lo hicieron como golpe en la mesa, tras años de reivindicaciones y una lucha enquistada, y porque habían perdido la confianza con el Ayuntamiento. En parte, porque no consideraban a Ventura un interlocutor válido para exponer sus reclamaciones. “Fruto de los numerosos avisos e informes que se han trasladado a lo largo de los últimos años, la ruptura de la paz social ya comunicada no responde a una discrepancia puntual, sino a una situación sostenida de bloqueo, decisiones unilaterales, interpretaciones restrictivas del Acuerdo de Bomberos y ausencia de respuestas eficaces a los problemas trasladados reiteradamente por esta representación sindical”, escribieron. El conflicto se intensificó con el viaje papal ―los bomberos advirtieron de que el servicio no se había reforzado lo suficiente y los distritos quedarían bajo mínimos―, pero viene de lejos. En 2024, se firmó el acuerdo de las condiciones de trabajo del cuerpo y llegaron a una serie de compromisos que los bomberos denuncian que no se han cumplido. Entre ellos, reclaman medidas concretas para la conciliación familiar, uno de los aspectos que más preocupa a los profesionales. Para volver a reunirse con el Ayuntamiento, pedían un nuevo interlocutor, porque Ventura, criticaban, “carecía de capacidad de decisión y voluntad real”.