La orientación vocacional clásica suele reducirse a un test de respuestas cerradas que escupe tres profesiones. Pero a los 16 años casi nadie sabe lo que quiere, y un formulario no lo descubre. OrientaIA aborda el problema desde otro ángulo: una conversación.
El problema
Ayudar a adolescentes de 14 a 18 años a descubrir itinerarios formativos y profesionales que encajen con ellos, sin que tengan que articular de antemano lo que ni ellos saben.
El enfoque: extracción conversacional
En lugar de preguntar directamente "¿qué quieres ser?", OrientaIA conduce una conversación guiada que va extrayendo, de forma indirecta, tres dimensiones: intereses (qué les engancha), valores (qué les importa) y habilidades (en qué destacan). El LLM no interroga: dialoga, y de ese diálogo infiere el perfil.









