Fernanda Murillo
Ciudad de México / 17.06.2026 21:31:15
El 65.8 por ciento de las personas que se encontraban en pobreza laboral durante el primer trimestre de 2025 permanecieron en esa condición un año después, de acuerdo con el Semáforo de Movilidad Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY); el resultado muestra que contar con un empleo no necesariamente se traduce en una salida de la pobreza.De acuerdo con el Centro de Estudios, casi siete de cada diez personas que no podían cubrir el costo de la canasta alimentaria de su hogar, con sus ingresos laborales, permanecieron atrapadas en la misma situación durante al menos un año.Sólo el 34.2 por ciento logró salir de la pobreza laboral entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026.Además, el CEEY identificó factores específicos que aumentan las probabilidades de permanecer en pobreza laboral, entre los que destacan los hogares encabezados por mujeres. Explicò que del total de hogares que permanecieron en pobreza laboral durante todo el año, el 43 por ciento tenía jefatura femenina. Mientras que las familias que lograron salir de esta condición, la proporción fue de 36 por ciento.De acuerdo con Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del CEEY, las diferencias reflejan los obstáculos adicionales que enfrentan las mujeres dentro del mercado laboral mexicano."Aunque las diferencias son moderadas, los retos de las mujeres frente al mercado laboral son mayores", destacó. El lugar importaEl Ceey destacó que la ubicación geográfica también es importante, ya que las probabilidades de permanecer en pobreza laboral aumentan significativamente entre quienes residen en Chiapas, Veracruz, Guerrero e Hidalgo. Indicó que en dichas entidades, las oportunidades laborales y los niveles de ingreso continúan rezagados frente a otras regiones del país.Destacó que el lugar de origen y las condiciones del entorno siguen siendo determinantes para las posibilidades de movilidad social.Un solo salario no alcanzaOtro factor decisivo es la cantidad de personas que generan ingresos dentro del hogar. Precisò que los hogares que lograron abandonar la pobreza laboral registraron una mayor participación de sus integrantes en actividades económicas. Y los que permanecieron atrapados en esta condición dependían frecuentemente de una sola persona ocupada o incluso carecían de ingresos laborales suficientes.Agregó que la diferencia también se refleja en el dinero que entra a casa, ya que los hogares que lograron salir de la pobreza laboral elevaron su ingreso mensual promedio de 4 mil 300 a 12 mil 700 pesos.Por el contrario, quienes permanecieron en pobreza laboral reportaron ingresos promedio de apenas 2 mil 600 pesos mensuales, prácticamente sin cambios durante un año.Trabajar más no siempre significa vivir mejorRespecto a la calidad del empleo, el reporte señala que tanto las personas que permanecen ocupadas como aquellas que lograron incorporarse al mercado laboral tienden a hacerlo en trabajos sin acceso a la seguridad social.De acuerdo con Mariana Ramos, investigadora del Observatorio Social del CEEY, 91 por ciento de las personas ocupadas que permanecieron en pobreza laboral trabaja en el sector informal. Entre quienes lograron salir de esta condición, la proporción es de 78 por ciento."Esta cifra es de 78 por ciento para quienes logran salir de la pobreza laboral, lo que muestra que los empleos formales están muy lejos de ser una realidad para quienes se quedan en pobreza laboral, y aún para quienes pueden salir de ella", señaló.De acuerdo con el CEEY, para lograr salir de la pobreza es necesario contar con un mercado laboral más dinámico y formal."Si queremos un país con mayor movilidad social, las características personales y las circunstancias de origen deberían dejar de ser un obstáculo para salir adelante", concretò.AG












