El 13,6% de la población sufrió una situación de carencia persistente en 2024, una subida de más de dos puntos, pese al crecimiento del empleo y de los salarios

La pobreza persistente vuelve a crecer en España después de años de cierta corrección y retroceso. En 2024, el 13,6% de la población vivió en situación de carencia prolongada, según datos de Eurostat, la agencia estadística europea. Es decir, fueron pobres ese año y lo habían sido también en al menos dos de los tres ejercicios anteriores. El número de...

afectados sería de 6,7 millones de personas, calculado sobre las cifras de población del INE. Un dato que llama especialmente la atención si se compara con el contexto macroeconómico general: el empleo ha mejorado, el paro ha disminuido y los sueldos más bajos han subido gracias al impulso del salario mínimo y a las revalorizaciones ligadas a la inflación. Sin embargo, la precariedad que se enquista no solo no cae, sino que repunta, afectando cada vez más a la infancia y a los hogares con migrantes.

España arrastra desde hace décadas tasas de pobreza notablemente más altas que la media europea. Es una situación casi endémica. Sin embargo, lo que ahora preocupa es el retorno de una tendencia ascendente en su forma más grave: la pobreza persistente, aquella que no es puntual ni coyuntural, sino prolongada en el tiempo. Elena Bárcena, catedrática de Economía Aplicada por la Universidad de Málaga, explica que este indicador se calcula tomando como referencia un abanico de cuatro años: si una persona ha estado por debajo del umbral establecido al final del periodo y al menos dos de los tres ejercicios anteriores, sean o no consecutivos, incurrirá en carencia persistente. Es una manera de aproximarse a un problema crónico y estructural, no solo temporal.