Durante décadas, el sistema educativo argentino enfrentó un mismo desafío: crear vacantes para incorporar a una cantidad creciente de niños. Hoy, por primera vez en mucho tiempo, la situación comienza a invertirse. La abrupta caída de la natalidad está reduciendo la cantidad de chicos que ingresan al sistema y abre una ventana de oportunidad que podría modificar de manera profunda el acceso a la educación inicial. Según un estudio elaborado por Sebastián Kiguel, María Sol Alzú y Martín Nistal para la ONG Argentinos por la Educación, si la infraestructura y la oferta educativa actuales se mantienen, la cobertura del nivel inicial podría pasar del 87% registrado en 2024 a un 98% hacia 2027, acercándose a una virtual universalización. La proyección surge de un fenómeno demográfico de gran magnitud. Entre 2016 y 2025, la población de niños de entre 3 y 5 años se redujo un 31%, al pasar de 2,25 millones a 1,56 millones. Para 2030, las estimaciones indican que ese grupo etario volverá a disminuir otro 16%, hasta alcanzar aproximadamente 1,31 millones de niños.
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