Ana Picón | Almendralejo (Badajoz) (EFE).- La vida de María Amparo Vargas Vargas, una joven de 29 años de Almendralejo (Badajoz), continúa gracias al gesto de un hombre de Polonia al que nunca ha visto, pero que un día decidió inscribirse como donante de médula ósea.

Un gesto anónimo que le permitió superar un linfoma de Hodgkin tras casi tres años de tratamientos, ingresos hospitalarios y dos trasplantes.

Por ello, en coincidencia con la Semana Contra la Leucemia y otras enfermedades sanguíneas impulsada por la Asociación para la Donación de Médula Ósea de Extremadura (ADMO), comparte su historia para animar a otras personas a hacerse donantes.

Una batalla de tres años

Todo comenzó en marzo de 2023, según relata a EFE María Amparo, cuando se detectó un pequeño bulto en el cuello y, tras varias pruebas, llegó el diagnóstico: un linfoma de Hodgkin en fase dos.