En los últimos años, el precio de los fertilizantes ha aumentado en Guatemala debido a conflictos políticos en algunos de los principales países productores. Como consecuencia, los agricultores guatemaltecos, que dependen en gran medida de insumos importados, han buscado alternativas para mantener la productividad de sus cultivos.

Una de esas opciones es la elaboración de abonos orgánicos a partir de residuos agrícolas, como pulpa de café, frutas y verduras, combinados con estiércol de origen animal. Estos materiales permiten producir fertilizantes de forma natural que pueden utilizarse en distintas etapas del proceso agrícola. Sin embargo, no pueden sustituirse por completo.

No obstante, el aumento de costos continúa siendo una de las principales preocupaciones para el sector. De acuerdo con un sondeo regional efectuado por la Federación de Cámaras del Agro (Fedeagro) en seis países de Centroamérica y República Dominicana, los productores y las empresas agropecuarias reportan una presión creciente sobre sus costos de producción y operaciones.

“La presión sobre los costos ya no afecta a un solo cultivo o actividad; es un desafío regional para todo el agro. Cuando los productores reducen o retrasan la compra de fertilizantes, aumenta el riesgo de impactos directos en la producción y la productividad”, señala el informe.