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Por la libertadSi tuviéramos que elegir entre un bien y un mal, moralmente debemos elegir el bien, pero entre dos males, toca elegir el menor.

El próximo domingo se llevará a cabo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia para el período 2026-2030. Los candidatos escogerán entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. El candidato oficialista, Cepeda, representa a la izquierda radical. Espriella, a la derecha conservadora. Las encuestas dan ganador a Abelardo, con un 52% de intención de voto, mientras que Iván se quedaría con un 44.5%.

Abelardo le ha hablado en su campaña directamente al pueblo. Ha ofrecido mano dura contra el crimen común y contra la narcoguerrilla. Ofreció reducir el tamaño del gobierno en un 40%. Esto implica también una reducción de impuestos. Sus explicaciones son claras y sencillas. Esto lo entiende muy bien el votante. Por ello, a pesar de que él tiene muy buenas relaciones con grandes empresarios y ser una persona con mucha riqueza le han votado personas de condición muy humilde y hasta la misma centroizquierda que se ha separado de la de Petro y Cepeda. Por el otro lado, Cepeda ha ofrecido seguir con programas estatales de subsidios y ayudas a medio mundo. Esto hace que el gobierno necesite más recursos y siga creciendo. En cuanto a la narcoguerrilla, ha ofrecido dialogar y la gente ya está cansada de diálogos improductivos y fallidos. Sus explicaciones son más elaboradas, complicadas y filosóficas. Sin embargo, no es despreciable la cantidad de votos que obtuvo en la primera vuelta y que va a obtener ahora. De ganar Abelardo, Colombia retomará el rumbo que perdió con el gobierno de Petro. Se esperaría que las inversiones extranjeras aumenten y se detenga la fuga de talentos y capitales colombianos hacia el exterior. Un giro a la derecha que no es totalmente liberal sino conservadora, aunque con mercados libres hasta cierto punto.