Hernán Cortés (Badajoz, 1485) cita a elDiario.es en un baño de caballeros del Estado Azteca. No especifica en cuál, por lo que nuestro colaborador se pasa cuarenta y seis minutos recorriendo excusados. Tras hacer varios amigos para toda la vida, da por fin con el conquistador. La entrevista tiene lugar en una inquietante proximidad.
Señor Cortés, usted falleció hace mucho tiempo y es sabido que existe cierta controversia en torno a su figura. Me gustaría saber, antes de nada, si se encuentra en el cielo o en el infierno.
Bueno, verás, esos conceptos maniqueos ya están muy superados. Ahora se explora una existencia post mortem menos rígida. Más fluida. No es raro ver a la Madre Teresa de Calcuta con Hitler, por ejemplo. Se llevan fenomenal esos dos. Vaya pájaros. Por cierto, que Hitler está orgullosísimo de lo que está haciendo Israel. Dice que siente «la satisfacción del buen maestro».
Ya. Y dígame, ¿qué hace aquí? No me refiero al baño, me refiero a México. ¿Por qué volver justo ahora?
Yo siempre he sido muy de fútbol. De hecho, lo inventé yo.












