OpiniónLo que nadie imaginaba era que la votación de ese 31 de mayo reflejaría un cambio que iba más allá de la política.PROFESOR TITULAR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL17.06.2026 22:36 Actualizado: 17.06.2026 22:36 El 31 de mayo pasado, 24 millones de colombianos fueron a las urnas para despedir y agradecer el esfuerzo de una generación de políticos (y una forma de hacer política) que por más de treinta años determinó la vida política e institucional del país. El voto de ese casi 60 % del censo electoral fue un testimonio del cambio tan profundo que está viviendo el país. Los que creían que la izquierda era compacta y mantenía un férreo control sobre su electorado debieron entender que no era así. Lo mismo que quienes —cada cierto tiempo— anunciaban el desinfle del candidato De la Espriella.Pero lo que nadie imaginaba era que la votación de ese día reflejaría un cambio que iba más allá de la política. Que no necesitaban de elecciones marcadas por debates entre candidatos o por una sucesión de propuestas que ofreciera un país al que no se va a llegar. Lo que estaba en juego iba más allá de elegir un gobierno. Se trataba de escoger una manera de enfrentar el futuro. Y los dos candidatos, sus apuestas, sus entornos, sus maneras de pensar y proceder resultaban suficientes para optar por un camino.Con más o menos diferencias, para los votantes el desafío estaba en: 1) Dar salida a la crisis de legitimidad que tenía en cuestión a la institucionalidad presidencial, las reglas de juego que la sostienen y la capacidad de las élites que la rigen; 2) Tomar las medidas que dieran forma y consolidaran esa transformación de la estructura económica, que en los últimos cuarenta años ha cambiado los motores de riqueza y producción y que abrió el mundo de los negocios y dio a un nuevo empresariado local y regional; y 3) propiciar los cambios que democraticen las estructuras de poder y la composición de las jerarquías en las relaciones entre la Nación y sus territorios, entre el empresariado y las organizaciones sociales y entre el mismo Estado y la sociedad.Las aspiraciones son justas. Los colombianos están ante una realidad marcada, primero, por una transición demográfica en donde los fenómenos como la caída de la tasa de fecundidad, el aumento de la esperanza de vida y el aumento de las migraciones internas y externas, además de transformar las unidades familiares y modificar la estructura urbana-rural del país, han desatado nuevas demandas sociales y una desconocida dinámica inter e intrageneracional de los colombianos. Y segundo, por la expansión y consolidación de las redes digitales, que han fracturado el sistema de mediaciones que sostenía la democracia (a través de los partidos, sindicatos, gremios, iglesias y los medios de comunicación), que ahora se revelan incapaces de mantener la relación de los ciudadanos con el Estado, de los trabajadores con las empresas y de los ciudadanos con sus vecinos.25 millones de votantes darán la bienvenida a una nueva manera de hacer política, a nuevas formas de organización partidista y a nuevos liderazgos con los que se marcaráuna nueva época.Se trata de un difícil momento en que la ruptura del consenso cultural ha dejado sin piso los patrones de comportamiento y los códigos y valores de la población, que no solo rigen los patrones de autoridad y los principios de convivencia. Y, lo peor, ha convertido a las viejas mediaciones (en especial los medios y sus grandes estrellas) en los principales difusores de la polarización creciente, la desconfianza en las instituciones, la ruptura de los sistemas de partidos, la irrupción de liderazgos antisistema y la pérdida de capacidad de las élites para construir consensos o atender las demandas sociales que el sistema vigente no logra procesar. Por más que intenten “reinventarse” en la tecnología, los que brillaban en el pasado ahora son el síntoma de un régimen que no resiste más.Esta nueva realidad es la que confiere todavía más valor a las elecciones de segunda vuelta presidencial. Sea cual fuere el resultado, de la manera como se distribuyan los más de 25 millones de votantes que concurrirán a las urnas, dará la bienvenida de los colombianos a una nueva manera de hacer política, a nuevas formas de organización partidista y a nuevos liderazgos con los que se marcará una nueva época. Se construirá a un nuevo país. Veremos en qué dirección será.*Profesor titular de la Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.