El mercado de la construcción atraviesa un escenario complejo durante 2026, marcado por el incremento sostenido de los costos y una rentabilidad cada vez más ajustada para los desarrolladores. Según explicó Mariela López Dulce, los aumentos responden principalmente a la evolución de la mano de obra y los materiales, variables que siguen de cerca la inflación.
En ese contexto, la especialista señaló que existe un importante desfasaje entre el mercado de propiedades nuevas y usadas. “El problema que tenemos es que vender departamentos usados sale más barato que vender nuevo, y si nosotros vendemos un nuevo, la reposición de esa propiedad nos sale más cara”, explicó.
Además, remarcó que esta situación se volvió más evidente durante el último año. “Este año se vio más marcado”, afirmó, al referirse a la brecha entre los costos de construcción y los valores de comercialización.
Menos rentabilidad y mayores riesgos para los desarrolladores
López Dulce sostuvo que el aumento de los costos golpea especialmente a los desarrolladores de menor escala, que cuentan con menos capacidad para negociar precios con proveedores y absorber subas. “Las constructoras que construyen departamentos chiquitos o emprendimientos pequeños no tienen tanto poder de negociación”, señaló. En cambio, las empresas medianas y con trayectoria pueden acceder a mejores condiciones de compra y sostener estándares de calidad.








