NoticiaLa testosterona baja puede afectar la salud y calidad de vida de los hombres, pero requiere un diagnóstico médico adecuado.La testosterona baja puede afectar la salud y calidad de vida de los hombres, pero requiere un diagnóstico médico adecuado. Foto: Istock17.06.2026 15:49 Actualizado: 17.06.2026 15:49

El bajo deseo sexual es un motivo de consulta frecuente en los hombres, especialmente después de los 40 años. La apatía o el desgano para tener actividad sexual, la ausencia de fantasías y la disminución de pensamientos eróticos suelen ser los síntomas que más preocupan.Según explica el urólogo Guillermo Romero, con el paso de los años es normal que el deseo sexual pueda disminuir de manera gradual. Sin embargo, esto no significa que todos los hombres pierdan el interés por la sexualidad al envejecer. Muchos conservan un buen deseo sexual entre los 60 y 70 años, e incluso más adelante. Por eso, cuando la pérdida del deseo es marcada, persistente o genera malestar, vale la pena prestarle atención.Uno de los principales responsables del deseo sexual masculino es la testosterona, una hormona producida principalmente por los testículos. Además de participar en la libido, también interviene en funciones importantes como la fertilidad, la calidad de las erecciones, la masa muscular, la fuerza, la densidad ósea, el crecimiento de la barba, la concentración, la energía y el estado de ánimo.Por eso, cuando los niveles de testosterona están bajos, algunos hombres pueden notar cambios que van más allá de la vida sexual. Pueden sentirse más cansados, con menos fuerza, con menor masa muscular, más grasa abdominal, sueño de mala calidad, menor motivación o mayor irritabilidad. A veces son ellos quienes lo notan; otras veces es la pareja la que percibe que están más apagados o que han cambiado su comportamiento habitual.La pregunta es válida: ¿la testosterona baja es una moda o una realidad?La respuesta, de acuerdo con el especialista, es que puede ser ambas cosas. Es una realidad porque existen hombres con síntomas claros y niveles bajos de testosterona confirmados mediante exámenes de laboratorio. En esos casos, una evaluación adecuada puede cambiar de manera importante su calidad de vida.Pero también se ha convertido en una moda, porque hoy se habla de testosterona en redes sociales, gimnasios, podcasts y videos como si fuera la solución para todo: cansancio, bajo deseo, falta de motivación, sobrepeso o bajo rendimiento físico. Y no siempre es así. No todo hombre cansado tiene testosterona baja. No todo hombre con bajo deseo necesita testosterona; en muchos casos, los síntomas pueden estar relacionados con cambios en el estado de ánimo o con depresión.El estilo de vida actual también tiene un papel importante. El sedentarismo, el trabajo en casa, el mal sueño, el estrés, el exceso de pantallas y redes sociales, la alimentación rica en productos ultraprocesados y el aumento de peso pueden afectar la salud general, la salud sexual y, en algunos casos, el equilibrio hormonal.En los últimos años también se ha hablado del deterioro de la fertilidad masculina. Algunos estudios han mostrado una disminución en ciertos parámetros de los espermatozoides con el paso de las décadas. Esto invita a mirar con más atención factores como el estilo de vida, la alimentación, el ambiente, el sobrepeso, el estrés y la exposición a sustancias que pueden afectar la función testicular.En la consulta también se observa con frecuencia otro fenómeno: el uso de anabólicos y hormonas para aumentar la masa muscular. Muchos hombres los consumen sin supervisión médica, buscando mejorar su apariencia física o su rendimiento. El problema es que estas sustancias pueden afectar directamente los testículos, disminuir la producción natural de testosterona, reducir la producción de espermatozoides y producir atrofia testicular. En otras palabras, pueden comprometer la fertilidad y la salud sexual.No es raro encontrar pacientes jóvenes, con buena apariencia física y mucha masa muscular, que consultan por infertilidad, bajo deseo sexual o alteraciones de la erección. El uso de anabólicos no es un tema menor y puede tener consecuencias importantes.Un paciente con sospecha de testosterona baja puede manifestar pérdida del interés sexual, ausencia de fantasías, disminución de la necesidad de actividad sexual, alteraciones del sueño, falta de fuerza, pérdida de masa muscular, aumento de grasa abdominal e irritabilidad.Estos síntomas pueden estar relacionados con niveles bajos de testosterona, pero también pueden tener otras causas: estrés, ansiedad, depresión, problemas de pareja, mala calidad del sueño, apnea del sueño, sobrepeso, diabetes, consumo de algunos medicamentos o enfermedades crónicas. Por eso, el diagnóstico no debe hacerse solo con base en los síntomas.La evaluación médica es importante. Generalmente se requiere una historia clínica completa, revisar antecedentes, hábitos, medicamentos, enfermedades asociadas y solicitar exámenes hormonales. La testosterona suele medirse en horas de la mañana y, si está baja, muchas veces debe confirmarse. También pueden necesitarse otros estudios para entender si el problema está en los testículos, en la hipófisis o relacionado con otra condición de salud.La buena noticia es que, cuando se confirma una deficiencia real de testosterona y el paciente tiene síntomas compatibles, existen tratamientos. La terapia de reposición hormonal, cuando está bien indicada, puede mejorar el deseo sexual, la energía, la fuerza, la calidad de las erecciones, el estado de ánimo y la sensación general de bienestar.Sin embargo, no es un tratamiento para todos ni debe usarse por moda. Requiere supervisión médica y seguimiento estricto. Puede tener efectos secundarios y necesita controles, entre ellos la vigilancia de la hemoglobina, el hematocrito, la próstata y otros aspectos de la salud del paciente.Además, hay un punto fundamental: si un hombre desea tener hijos, debe mencionarlo antes de iniciar cualquier terapia con testosterona. La testosterona administrada desde fuera puede disminuir la producción de espermatozoides y afectar la fertilidad. En esos casos existen otras alternativas que deben valorarse de manera individual.El mensaje final es sencillo: si un hombre presenta bajo deseo sexual, pérdida de energía, disminución de fuerza, aumento de grasa abdominal, pérdida de masa muscular, cambios en el estado de ánimo o alteraciones de la erección, vale la pena consultar y estudiar el caso. La testosterona puede ayudar mucho cuando realmente se necesita, pero mal indicada o utilizada sin control también puede traer problemas. 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