Barcelona, tal y como ha adelantado este miércoles el acalde Jaume Collboni, reforzará este verano su política de espacio de sombras colocando toldos en diferentes puntos de la ciudad. El Ayuntamiento prevé instalar 75 nuevos espacios de sombra repartidas en 38 áreas de juego infantil, 21 espacios urbanos y 16 patios escolares. “Antes no había políticas de adaptación al cambio climático y ahora nuestras políticas nos permiten adaptar la ciudad al aumento de las temperaturas. Hemos incrementado las sombras en la ciudad para proteger a los más vulnerables con la filosofía de que el espacio público sea utilizado todo el día”, ha señalado Collboni. El Consistorio prevé que la política de sombras permitirá sumar hasta 200 espacio con este tipo de toldos antes de 2027. El programa de sombras del Ayuntamiento de Barcelona cuenta con un presupuesto global de 11 millones de euros y prevé crear más de 40.000 metros cuadrados de superficie sombreada. Collboni advierte que la prioridad es plantar árboles pero, allí donde no se pueda, se colocan estructuras con toldos, para reducir la exposición directa al sol.El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha defendido que “tener más sombra los meses de calor quiere decir tener más espacio público” y ha advertido que el objetivo es garantizar que la ciudadanía pueda utilizar calles, jardines y zonas de juego infantil “durante todo el año y a cualquier hora, también en los meses de verano”. De las 75 nuevas actuaciones previstas para este verano, 38 se instalarán en áreas de juego infantil y cubrirán más de 8.500 metros cuadrados. Entre los emplazamientos figuran la plaza d’André Malraux, la plaza de la Sagrada Família o la plaza d’en Joanic y la plaza de la Verneda. El Consorci d’Educació de Barcelona habilitará, además, 16 nuevas sombras en patios escolares, con más de 1.300 metros cuadrados de superficie sombreada. Las actuaciones se llevarán a cabo en centros como Baixeras, Teixidores de Gràcia, Arc Iris, Pit-roig, del Mar, Anglesola, Splai, Eulàlia Bota, La Maquinista, Llacuna del Poblenou, Els Porxos, La Pau, Miralletes, Jaume I, Projecte y Els Xiprers.El plan incluye, además, 21 nuevas sombras en espacios de ciudad que no son áreas de juego infantil, con más de 5.000 metros cuadrados de sombra. Entre estos puntos se encuentran la plaza del Poeta Boscà, el Pou de la Figuera, la plaza d’André Malraux, los jardines del Doctor Duran i Reynalds o el skatepark de la Marina.Tres sombras singulares Además de las instalaciones previstas para este verano, Collboni y la arquitecta municipal, Maria Buhigas, ha anunciado tres sombras singulares que costarán 2,3 millones de euros y que no verán la luz hasta, como mínimo, verano de 2027. La primera de esas sombras estarán en paseo Marítim, el proyecto elegido prevé dos unidades de sombra que cubrirán 1.600 metros cuadrados sobre el paseo de las playas de Nova Icària y Bogatell. La propuesta consiste en una estructura de columnas. La previsión municipal es que esté instalada en junio de 2027.En la plaza Comercial, junto al Born, la actuación cubrirá 1.400 metros cuadrados. Según Buhigas no tendrá nada que ver con la prueba piloto que se colocó allí hace unos años. El nuevo diseño coloca telas romboidales agrupadas en una red. La estructura se apoyará sobre columnas metálicas y bases superficiales de hormigón que funcionarán como bancos, sin necesidad de modificar el pavimento. La instalación está prevista para mayo de 2028.La tercera sombra singular, y quizás la más complicada, se instalará en la avenida del Portal de l’Àngel y cubrirá 2.000 metros cuadrados. La propuesta se basa en módulos hexagonales inspirados en la baldosa de Gaudí. También está previsto que se instale en mayo de 2028.Collboni ha defendido que la percepción de confort térmico entre estar a la sombra o al sol puede suponer más de 12 grados y ha recordado el esfuerzo municipal para climatizar todas las escuelas de la ciudad antes de 2030. “Un responsable en Madrid dijo que la solución para las escuelas era enviar a los niños en manga corta. No es de recibo lo que dijo. No solo es el confort térmico, son el rendimiento académico y la salud de los docentes. Pasar calor va en contra de la calidad educativa y de un buen sistema académico”, ha concluido.