Hace tiempo que la emblemática Rouge G de Guerlain me robó el corazón... y parte de mi dinero. Te cuento por qué sí deberías invertir en un labial como este

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Que una barra de labios te cueste más de sesenta euros es, como poco, impactante. De hecho, más de una se ha llevado las manos a la cabeza al enterarse del precio de uno de mis labiales favoritos: el Rouge G de Guerlain. Siempre que lo saco de mi bolso para algún retoque casual cautiva miradas y acelera corazones. Por desgracia, no siempre en el buen sentido. Y es que no falla. Su cuidada estética impacta: “Qué pasada de pintalabios”, me dicen. “¿De dónde es?“, prosiguen. ”¿Cuánto cuesta?“, preguntan. Ahí ya se torció todo porque en cuanto respondo, automáticamente piensan que es un despilfarro. Y lo entiendo, pero para mí merece hasta el último euro.

Seamos sinceros. Claro que hay labiales mucho más económicos y de gran calidad, pero ese es otro tema porque en este caso no estás comprando maquillaje -que también; enseguida te contaré todas sus bondades-, sino una imagen cargada de historia y simbolismo. De eso va el lujo, ¿no?