A veces, algo tan sencillo como elegir una barra de labios puede resultar abrumador. Por eso, he puesto a prueba algunas de las más icónicas del mercado y te comparto mis conclusiones
Hace tiempo que la sostenibilidad dejó de ser una opción para las firmas de belleza y ahora son los propios consumidores quienes la exigen, por ejemplo, reivindicando ingredientes más naturales y packagings ecológicos. De hecho, según el estudio Clean Beauty is the New Chic (2025) de NielsenIQ: “La belleza consciente impulsa el crecimiento y atributos como los productos cruelty free, veganos y con envases sostenibles están creciendo por encima de la categoría”. Por ello, no es de extrañar que hayamos visto a las principales marcas del sector reinventarse en este aspecto a través de cambios como la apuesta por productos recargables, entre los que destacan las barras de labios.
Las carcasas de éstas se componen, en la mayoría de los casos, de plástico y metal, componentes difíciles de reciclar. Además, su producción requiere de un gran consumo de energía y agua, lo que sin duda dificulta la protección del medioambiente. Y lo peor es que, después de todo este despilfarro, en cuanto se termina la tiramos a la basura, aunque su cubierta permanezca intacta. Por el contrario, un pequeño gesto, como el de optar por formatos recargables, puede ayudar significativamente a la reducción de residuos y emisiones, así como a hacer un uso más consciente de los recursos.









