Los comités de cuencas y subcuencas actúan como un mecanismo de participación ciudadana en la gestión sostenible del recurso hídrico. (MiAmbiente)El fenómeno atmosférico de El Niño amenaza con agravar la escasez de agua, las pérdidas agrícolas y la degradación ambiental en el Corredor Seco Centroamericano, aunque Panamá está dando un paso decisivo para fortalecer su resiliencia climática.En el marco del Programa Azuero Verde-proyecto Corredor Seco, autoridades, comunidades y expertos nacionales e internacionales desarrollan una serie de talleres participativos para analizar y proponer soluciones de largo plazo capaces de reducir la vulnerabilidad del territorio ante futuras sequías y eventos climáticos extremos.En Panamá este esfuerzo adquiere una relevancia especial para la península de Azuero, una de las regiones más expuestas al estrés hídrico y a los efectos de la variabilidad climática, señaló Adoniram Sanches Peraci, coordinador subregional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Mesoamérica. PUBLICIDADLa adaptación basada en ecosistemas, agregó, representa una estrategia clave para enfrentar un contexto en el que fenómenos como El Niño son cada vez más frecuentes e intensos.Sanches Perci añadió que en el día de la lucha contra la desertificación y la sequía es necesario recordar que la conservación y restauración de cuencas hidrográficas, la protección de los suelos, el fortalecimiento de la cobertura vegetal y el uso sostenible de los recursos naturales contribuyen a mejorar la infiltración y disponibilidad de agua, reducir la erosión, proteger la biodiversidad y aumentar la resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente a prolongados períodos de sequía.PUBLICIDADEntre los estudiantes se promociona una cultura ambiental para incentivar la búsqueda de soluciones locales frente a la disponibilidad y calidad del agua. (MiAmbiente)“Los comités de cuencas y subcuencas constituyen un mecanismo de participación ciudadana que involucra a las comunidades y a distintos sectores en la gestión sostenible del recurso hídrico. La labor desarrollada en todo el país contribuye a la conservación de las fuentes de agua, la promoción de una cultura ambiental y la búsqueda de soluciones locales frente a desafíos relacionados con la disponibilidad y calidad del agua”, dijo Betzabé Atencio, directora de Seguridad Hídrica del Ministerio de Ambiente.De acuerdo con la FAO, el programa se encuentra elaborando de manera participativa los planes de Adaptación basada en ecosistemas para la cuenca priorizada, la 126 Ríos entre el Tonosí y La Villa, sustentados en análisis científicos de riesgo climático, vulnerabilidad y escenarios futuros. PUBLICIDADTodo esto se desarrolla en el marco del Pacto de Panamá con la Naturaleza, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), y el acompañamiento técnico de la FAO, según se indicó.Del 22 al 26 de junio, en Las Tablas, Guararé, Macaracas, Tonosí, Pocrí y Pedasí, comunidades ubicadas en la provincia de Los Santos, inicia la primera fase de presentación de estudios sobre caracterización territorial, riesgos climáticos actuales y futuros, vulnerabilidad de los medios de vida y posibles medidas de adaptación.Estos, serán enriquecidos con el conocimiento de productores, gobiernos locales, organizaciones comunitarias, sector privado (entidades financieras y no financieras) y entidades públicas, de acuerdo con el plan trazado. PUBLICIDADEn Panamá existe la necesidad de conservar las cuencas hidrográficas, sobre todo en la región de Azuero. (MiAmbiente)Se afirma que este proceso permitirá construir planes de acción adaptados a la realidad de la cuenca bajo análisis en Azuero, con capacidad de generar beneficios sostenibles para las próximas décadas.En estos espacios de diálogo, de acuerdo con la FAO, los participantes validarán los resultados de los análisis de riesgo climático y priorizarán las soluciones de adaptación mediante procesos participativos que involucrarán a productores agropecuarios, pescadores, asociaciones de mujeres, alcaldías, instituciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y otros actores del territorio. Más allá de responder a la coyuntura de este año, el proyecto representa una inversión estratégica para el futuro del Corredor Seco Centroamericano. Al fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades y promover soluciones basadas en la naturaleza, el texto de la FAO explica que Panamá avanza hacia un modelo de desarrollo que no solo resiste mejor los impactos de El Niño, sino que también protege sus recursos hídricos, sus ecosistemas y la producción de alimentos para las generaciones venideras. PUBLICIDAD