Panamá participa por segunda vez en un Mundial de Fútbol y la euforia es indescriptible. (Imagen Ilustrativa Infobae)En un país alegre como Panamá el balón todavía no rueda y la euforia ya es colectiva. Este miércoles los funcionarios están habilitados por orden presidencial para salir de sus trabajos a las 2:00 p.m., cuando usualmente dejan de laborar a las 4:30 p.m., y las escuelas suspenderán sus turnos vespertinos y nocturnos, todo sea para estar listos a las 6:00 p.m. y ver el debut de Panamá ante Ghana, en su segundo Mundial.En calles y avenidas la fiesta mundialista se viste de rojo, el color distintivo de la camiseta que lleva el seleccionado nacional, cuya fanaticada es conocida como la Marea Roja, mientras que el bombardeo por todos los medios gira en torno a la posibilidad del equipo de avanzar en las rondas.PUBLICIDADNo obstante, para muchos el resultado le es indiferente, toda vez que aducen que lo principal es que el país está en el Mundial representando a Centroamérica, cuyos países en otrora dominaban el arte del balón y de los goles. “Estamos en el Mundial. Nadie nos quita lo bailado. Eso es lo que importa”, asegura Miguel Pérez, un aficionado que en un supermercado se surtía de alimentos y bebidas para asistir a uno de los lugares donde habrá pantallas gigantes para que el pueblo pueda ver el partido.Y es que la historia futbolística de Panamá ha ido de menos a más. Sus primeros legionarios se dieron en los albores de finales de la década de 1970, cuando el joven Roberto Corbin jugó en Suiza, en el Chenois, y luego lo haría en el onceno del Etoile Espagnole, equipo suizo de la Challenge League.PUBLICIDADUn referente del fútbol panameño: Rommel Fernández Gutiérrez (1966-1993). (Cortesía)Posteriormente, a finales de los años de 1980 un joven de 23 años comenzaba a escribir su historia en Europa, con goles que ayudaron al ascenso del CD Tenerife a la primera división de la liga de fútbol de España, su nombre: Rommel Fernández Gutiérrez.Lamentablemente, el 6 de mayo de 1993, al regresar de un encuentro amical con sus compañeros del equipo Albacete, Rommel falleció en un accidente de tránsito a sus 27 años, al perder el control del automóvil que conducía. Hoy día el estadio nacional de Panamá lleva su nombre.Otro panameño destacado es Julio César Dely Valdés, quien en 1989 fue fichado por el Nacional de Montevideo, fichaje que según el periodista deportivo y experto en fútbol, Campo Elías Estrada Agreda, “causó impacto”.PUBLICIDAD“Maravilló, impresionó, sorprendió y conmovió a propios y extraños en Sudamérica, por lo espectacular de su gestión. Fue la contratación de un futbolista de 21 años, que después de estar jugando en la quinta y última categoría del fútbol argentino, la Primera D, pasó a formar parte de un club que era el actual campeón del mundo y de la Copa Libertadores”, indica Estrada Agreda en su columna “Tiro a Gol y algo más”Prosigue señalando que fue una contratación atípica, rodeado de una historia que pareciera inverosímil, que después se la ha mencionado en libros, se han hecho videos, se han escrito textos en diferentes medios. PUBLICIDADJulio Dely Valdés (der), como jugador del Nacional de Montevideo, junto a su desaparecido hermano mayor, Armando Dely Valdés. (Cortesía)
Panamá se viste de rojo para apoyar a la selección en su segunda participación en el Mundial de Fútbol
Las oficinas públicas cerrarán a las 2:00 p.m, hay pantallas gigantes en distintos puntos, y la alegría ya se instaló en cada rincón del país















