17 de junio, 2026 - 06h30La Secretaría Nacional de Comunicación dijo que el riesgo país alcanzó una cifra récord al bajar a 396 puntos el pasado 3 de junio, lo cual significa “más confianza en Ecuador, más inversión, más empleo y más oportunidades para el desarrollo del país”. El pico más alto fue en el 2020, con 6.063 puntos, debido a la pandemia de COVID-19 y a la caída del precio del petróleo, según expertos.El riego país es un indicador financiero que mide el grado de confianza o no de un estado para honrar sus obligaciones externas y determina su estabilidad económica. La deuda externa pública del Ecuador, particularmente con organismos multilaterales como el FMI, BID y Banco Mundial, está en $ 48.360 millones, siendo una de las más altas de nuestra historia.Cuando el presidente Noboa comenzó su primer mandato, en noviembre del 2023, teníamos un alto riesgo de incumplir con nuestras obligaciones financieras externas, valorado en 2016 puntos, el cual ha venido cayendo, no por la fuerza física de la gravedad, desde luego, sino del interés que el primer mandatario puso, desde el inicio de su gestión, de mantener un récord limpio en ese ámbito, para lograr un clima financiero que nos permita alcanzar una mayor confianza de los mercados internacionales. Y esto lo ha logrado con reformas legales, ajustes fiscales, acuerdos con el FMI, entre otros, manteniendo una capacidad de pago saludable, a fin de que tanto la empresa pública como la privada puedan acceder a un financiamiento externo a menor costo e incrementar así la inversión extranjera, lo cual debiera redundar en el crecimiento del empleo y de otros sectores de la economía nacional. Este fenómeno no se da de la noche a la mañana, son procesos socioeconómicos cuyos resultados se verán a mediano y largo plazo. Las cifras del INEC, en este año, indican que el empleo adecuado se ha mantenido entre el 32 % y el 36 %, mientras que la informalidad y el subempleo han crecido. Por otro lado, si bien las cifras de un buen cumplimiento de nuestras obligaciones externas nos ponen en un lugar adecuado en el mapa financiero mundial, no es menos cierto que mientras tengamos el espectro del crimen organizado y la violencia y la inseguridad del otro lado, representando un alto riesgo, los inversores buscarán lugares menos inseguros para poner sus capitales. A este respecto, debemos señalar que, en el primer cuatrimestre de este año, se registraron 2.778 muertes violentas, lo que representa una reducción aproximada del 11,8 % frente al mismo periodo en 2025, según cifras del Ministerio del Interior. Es notorio el esfuerzo del Gobierno para combatir la delincuencia organizada, lo que hace presagiar que llegará un momento en que su reducción sería muy sensible, favoreciendo, por tanto, la inversión nacional y extranjera.Finalmente, un índice menor de riesgo país facilita a la banca privada la concesión de créditos para el campo productivo, beneficiando así a gran parte de la población; y al país la consecución de préstamos internacionales, con bajas tasas de interés, para invertir en obra pública, educación y salud –nuestros talones de Aquiles–, que ayudarán a combatir el desempleo y la inseguridad. (O)