La atención pediátrica vive una transformación importante gracias a la digitalización y la telemedicina.

Las teleconsultas permiten dar seguimiento a la salud infantil y al control de crecimiento sin que el niño se desplace al consultorio.

Sin embargo, su uso seguro exige conocer bien tanto sus beneficios como sus límites, así como el marco regulatorio y la experiencia real de pediatras y familias.

Entre los principales beneficios destaca la accesibilidad.

Las videollamadas facilitan el contacto con el pediatra cuando la familia vive lejos del centro de salud, no tiene facilidad de transporte o surgen dudas fuera de los horarios habituales.