El ministro de Economía, Luis Caputo, empieza a moldear la estrategia financiera para evitar que un clima de inestabilidad contamine el año electoral. El Gobierno cerrará esta semana un acuerdo definitivo con un consorcio de bancos internacionales. El objetivo es estirar los vencimientos de préstamos garantizados —llamados REPO— por USD 6.000 millones hasta el año 2028. La jugada busca despejar la concentración de compromisos en moneda extranjera proyectada para 2027 y garantizar un frente cambiario sin sobresaltos.
La arquitectura de esta renegociación ya comenzó a ejecutarse con la aprobación de la garantía del Banco Mundial por USD 2.000 millones y, según supo PERFIL, en estos días ya se firmará el acuerdo con las entidades. Un paso fundamental en esa dirección lo dio el Ministerio de Economía la semana pasada al concretar un canje de bonos estratégico con el Banco Central (BCRA). A grandes rasgos, la autoridad monetaria le entregó al Tesoro títulos atados a la inflación (Boncer) a cambio de dos series de bonos soberanos en dólares: los Bonar 2035 (AL35) y Bonar 2038 (AE38).
Esta operatoria replica la ingeniería utilizada en los últimos días de 2025 para preparar la oficialización de un tramo previo de crédito. Los préstamos REPO (Repurchase Agreement) exigen la inmovilización de un activo de resguardo o colateral financiero, atado a un compromiso de recompra futura. En el pasado, el BCRA había utilizado para este fin sus propios títulos, los Bopreales. Ahora, dotada con los nuevos Bonar, la entidad reguladora cuenta con los instrumentos exigidos para sellar el rollover con bancos que, en su momento, trascendieron como involucrados: el JP Morgan, Bank of America, Santander y BNP Paribas.







