FrancescPeirónNueva York. 16/06/2026 22:28 Actualizado a 17/06/2026 09:33 Aunque para Javier Bardem este No es país para viejos , sí que lo es para alcanzar el rango de gran referente de la industria del cine, consideración que se cimentó en su oscarizada actuación en esa película del 2007 de los hermanos Coen.Día histórico MATT WINKELMEYER / AFPBardem fue homenajeado con una ceremonia en la que dejó impresas sus manos y las huellas de sus pies en el histórico Patio de las Estrellas del TCL Chinese Theatre de Los Angeles, en la parte central del famoso Hollywood Boulevard. Los cineastas Michael Mann y Denis Villeneuve participaron en este evento.El actor critica a Trump, acusa a Israel de genocidio y homenajea a su madre, Pilar“Nunca imaginé que un día estaría aquí para poner mis pies y mis manos en cemento”, remarcó en su discurso. “Es un honor formar parte de esta tradición junto a otros muchos icónicos artistas que han causado impacto”, insistió.Javier Bardem en el TCL Chinese Theatre de Los Angeles VALERIE MACON / AFPDespués de dar las gracias a Los Angeles, por su acogida a tanta gente como él que “continúa viniendo” en busca de posibilidades, “no importa cuantos Trump están en el poder o cuantos agentes del ICE (fuerza fronteriza) haya en las calles”, Bardem tuvo un recuerdo para su madre, Pilar, a la que describió como la persona más importante en su educación. “Estaría alucinada si me viera aquí al lado de Jack Lemon y Gregory Peck”, bromeó.“Como actriz me enseñó que nunca debes impresionarte por el éxito o el fracaso porque las dos cosas van unidas”, señaló.De ella aprendió que hay que ser disciplinados, fuertes y perseverantes. “Pero su lección más importante es que nunca se debe dejar de alzar la voz por la injusticia y por aquellos que no son escuchados a menudo”, sostuvo. De ahí que reiteró su denuncia del genocidio en Gaza y de la violencia de los colonos israelíes en los territorios ocupados de Cisjordania. “Ambos son crímenes que nos retratan a todos”, dijo, y requirió que “se construyan puentes en lugar de cavar tumbas, porque el amor siempre es más fuerte del odio”.Javier Bardem junto a Denis Villeneuve, Michael Mann y Jerry Bruckheimer Mike Blake / ReutersCerró sus palabras con un agradecimiento a Penélope Cruz –“compañera, esposa y madre que siempre me ha apoyado”– y a sus hijos Leo y Luna. “Os adoro”, proclamó.Entonces llegó el momento de ponerse manos a la obra, nunca mejor dicho. Primero se arrodilló sobre una banqueta para posar sus palmas en el cemento. Luego, descalzo, marcó el perfil de sus pies.Si el 8 de noviembre del 2012 ya obtuvo su estrella en el Paseo de la Fama, la número 2.484, el jueves el actor español tuvo un reconocimiento al alcance de pocos. Poner la huella es un tributo de prestigio. Las ceremonias del Patio de las Estrellas están reservadas para un grupo relativamente reducido de figuras del mundo de la cinematografía cuyas contribuciones se consideran especialmente influyentes. Entre los galardonados más recientes se encuentran Glenn Close, Gary Oldman y Michelle Pfeiffer.Las huellas de BardemVALERIE MACON / AFPBardem ganó el Oscar al mejor actor de reparto por su interpretación de Anton Chigurh en No es país para viejos (2007), de los hermanos Coen y también ha sido nominado a la estatuilla por Ser los Ricardo , Biutiful y Antes que anochezca . Su filmografía incluye títulos como Los lunes al sol , El buen patrón , Vicky Cristina Barcelona , Mar adentro , Dune (parte dos ). Y, por supuesto, Jamón, jamón (1992) de Bigas Luna que le lanzó a la fama y que compartió con Jordi Mollà y Penélope Cruz.La ceremonia de la huella estuvo vinculada a la convocatoria de Apple para presentar la miniserie El cabo del miedo , en el que Bardem figura junto a Amy Adams y Patrick Wilson.Javier Bardem después de dejar sus huellas Mike Blake / ReutersLa serie de diez episodios revisa el thriller popularizado por la película de 1991 dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Robert De Niro y Nick Nolte. A su vez, ese filme se inspiró en la novela The Executio ners , publicada en 1957 por John D. MacDonald, que ya había sido llevada al cine en 1962 con Gregory Peck y Robert Mitchum. Esta nueva adaptación revisita la historia para una audiencia contemporánea y promete combinar suspenso, tensión psicológica y un escalofriante retrato de la venganza, según los productores.La huella de Bardem tiene, además del cine, esa dimensión política que no escondió en este acto, como no lo hizo el pasado marzo en la ceremonia de los Oscar al pronunciar un “no a la guerra y Palestina libre”. El actor aseguró más tarde en Variety que nunca trabajará con nadie “que justifique el genocidio de Israel”. Genio y figura.