Javier Bardem ya es historia de Hollywood. Este martes, el actor, de 57 años, ha participado en una de esas ceremonias que tanto gustan en el mundo de los famosos de Estados Unidos, y que le consagran como la estrella que es: ha dejado sus huellas impresas en el Teatro Chino del Paseo de la Fama de Hollywood. Es el primer español en hacerlo.El ganador del Oscar —y con cuatro nominaciones a lo largo de su carrera, así como siete a los Globos de Oro— ha estampado su firma (acompañada de un dibujo de un sol), sus manos y sus pies a las puertas del célebre cine de Los Ángeles, donde más de 200 celebridades, desde Marilyn Monroe a Kobe Bryant, también han colocado los suyos a lo largo del último siglo. Cierto es que es el primer español en hacerlo, pero también es de los escasos europeos, latinos e hispanohablantes en recibirlo. Ha posado divertido ante la prensa y ante un centenar de invitados en esta pequeña ceremonia. Sobre el cemento fresco ha escrito su nombre y pintado un pequeño sol, y ha colocado sus manos, sus pies y hasta sus labios al besar la placa; al final, ha quedado más marcada su nariz. “He dejado la parte más importante de mi cuerpo, pero no es la que pensáis”, ha bromeado, jugando divertido con los fotógrafos, posando a cuatro patas y ladrando como un perrito.El actor, contento y emocionado, ha querido agradecer a su familia y a todos con quienes ha trabajado estos años “este gran honor”. Ha mencionado especialmente a su madre, la fallecida Pilar Bardem. “Ella fue quien más me educó”, ha asegurado. “Ella me hizo recordar que nunca te casas ni con el éxito ni con el fracaso, porque los dos son mentira. Para ser actor, lo que se necesita es disciplina y tenacidad”. En una industria donde la política es algo de lo que no se habla, o lo menos posible, el actor ha permanecido pegado a sus ideales, también en esta ceremonia. Ha agradecido a la ciudad de Los Ángeles ser acogedora y darle oportunidades. “Entiendo por qué tanta gente de cada esquina del mundo sigue viniendo a esta ciudad”, ha explicado. “Da igual cuantos Trumps y cuantos agentes de ICE haya desplegados. La gente sigue llegando a esta ciudad por las oportunidades que ofrece la industria del cine y nuestro amor por contar historias”. Bardem ha afirmado: “Incluso en tiempos difíciles, cuando el odio y la división pueden hacer más ruido que la esperanza, la gente quiere seguir viniendo a ser parte de esta comunidad cinematográfica”. Al evento han acudido grandes nombres del cine, como los directores Denis Villeneuve y Michael Mann y el productor Jerry Bruckheimer. Durante la presentación se ha alabado la capacidad de actuación y la versatilidad del intérprete a lo largo de sus 30 años de carrera. El presentador del evento, el periodista Juan Carlos Arcinagas, le ha calificado como “entre los mejores de la historia”, y ha alabado sus interpretaciones en Mar Adentro, Vicky Cristina Barcelona, la actual Cabo del miedo o la inminente El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen. El director canadiense Denis Villeneuve, que trabajó con él en las dos películas de Dune, le ha calificado como “uno de los mejores actores de todos los tiempos y un hermoso ser humano”, contando entre bromas como, cuando le conoció, iba con cierto miedo, sobre todo por su papel de Anton en No es país para viejos, con el que ganó el Oscar. “Javier puede cambiar, parece que sin esfuerzo, y con tremenda generosidad. Sus metamorfosis son un espectáculo”, ha afirmado, asegurando que “es uno de los mejores actores de nuestro tiempo y su contribución al cine es duradera y profunda”. “Amigo, hoy dejarás aquí tus huellas, pero ya has dejado tu impronta en la industria del cine”, ha afirmado, alabando cómo es capaz de alzar la voz y expresar sus “ideales políticos con elegancia”. El director Michael Mann también ha querido tener unas palabras hacia él, afirmando que dirigirle es un placer porque es un intérprete “muy intuitivo”. “Su rostro, su voz y cuerpo nunca actúan de más”, ha asegurado. “Hace que los personajes cobren vida”, añadió, alabando también a su familia, a su esposa, Penélope Cruz, y a sus dos hijos. La actriz no, pero los pequeños han estado presentes en la ceremonia, en una discreta segunda fila. Tras la ceremonia, Bardem pasó a celebrarlo por el restaurante más antiguo de Hollywood, Musso&Frank. Allí saludó a los presentes y se mostró contento por haber participado en la ceremonia. Como contaba a EL PAÍS de manera distendida, ni siquiera era consciente de ser el primer español en haber logrado ese reconocimiento. “Es un reconocimiento totalmente no merecido”, reía en conversación con este diario. “Me lo tomo como lo que es, un regalo maravilloso y un homenaje al apellido Bardem”, ha explicado, recordando a sus abuelos, tíos y bisabuelos, parte de la industria del entretenimiento español desde hace décadas. Además, ha explicado que le parece un bonito gesto de aceptación hacia su persona, cuando es un actor que denuncia y habla en voz alta de las causas que le preocupan. “En la industria se está recibiendo de una manera muy distinta a como se recibía hace 10 años”, ha explicado a este medio. “Ahora hay una conciencia de ellos, se acepta, se aprueba y se apoya. Y eso es muy importante”. Este tipo de ceremonias suele tener una cierta excusa, un proyecto cinematográfico o televisivo detrás. En este caso, ha sido auspiciada por la plataforma Apple TV, donde el intérprete ha estrenado hace un par de semanas la serie Cape Fear, una nueva versión del clásico El cabo del miedo dividida en 10 capítulos que protagoniza junto a actores como Amy Adams y Patrick Wilson. Además, también participó hace unos meses en F-1. Bardem es uno de los pocos hispanohablantes en recibir este reconocimiento. Al contrario que las estrellas del Paseo, son pocas las celebridades que la tienen: mientras que hay 2.849 estrellas, apenas hay 200 que han dejado su marca en este teatro. El humorista mexicano Mario Moreno, conocido como Cantinflas, toda una estrella a mediados del siglo XX, plantó sus huellas en el teatro erigido por Sid Grauman en diciembre de 1960. Anthony Quinn, también mexicano, lo hizo en diciembre de 1968. La puertorriqueña Rita Moreno dejó las suyas en noviembre de 2011, y el boxeador mexicano Canelo Álvarez lo hizo en marzo de 2021, en la primera ceremonia posterior a la pandemia de covid.