El statu quo de las Big Four se ha movido por primera vez en años. Como adelantó este periódico, KPMG ha superado a PwC y EY ya la había adelantado en 2023, un doble sorpasso que rompe el orden tradicional. Ese reordenamiento en la cima no es ajeno a lo que pagan. Estas firmas intentan crecer a doble dígito cada año, y detrás de ese empeño hay una apuesta por determinado talento, por ciertas líneas de negocio, por perfiles concretos. No es lo mismo invertir en consultoría tecnológica, de honorarios altos pero contratos inestables, que en auditoría, más humilde pero recurrente. Y al final todo eso se nota en las nóminas. El razonamiento lleva a una pregunta incómoda sobre dónde ha caído la mayor parte del pastel. Antes de entrar en materia, dos advertencias. Estos son sueldos de asalariados y no incluyen a los socios, que no cobran nómina, sino que se reparten los beneficios de la firma y juegan en otra liga. Y son medias, no sueldos individuales. Una media depende del número de empleados que la forman, así que cuanto más pequeño es el colectivo, más se mueve cuando entran o salen unas pocas personas. Estos sueldos hay que leerlos con la inteligencia artificial de telón de fondo. La IA está reescribiendo el modelo de las Big Four por dos frentes. Automatiza las tareas rutinarias que antes ocupaban a los júniors (revisión de transacciones, validación de datos, elaboración de documentos) y erosiona los honorarios, porque los clientes llegan con parte del trabajo ya hecho por sus propias herramientas. El resultado es una pirámide que se estrecha por abajo. Como adelantó este periódico, las firmas van a contratar este año hasta un 20% menos de júniors, entre 700 y más de 1.400 empleos menos, mientras la contratación de séniors crece entre un 8% y un 10%. Ese desplazamiento abre una incógnita que va más allá del número de contratos. Si la base se reduce y la IA absorbe su trabajo, ¿qué pasará con lo que cobran los que entran? Los datos de 2025 todavía no muestran un recorte salarial a los júniors, en algunas firmas suben, pero sí dejan ver hacia dónde se está moviendo el dinero. Y ahí es donde cada firma toma un camino distinto. PwC PwC es el caso más claro de todos. Las subidas se han concentrado en los veteranos sin dejar a nadie atrás. De hecho, es la única firma donde el sueldo medio sube en los tres tramos de edad y en sus tres filiales, sin una sola excepción. Pero el reparto es muy desigual. Los menores de 30 apenas se movieron, un 0,7% en consultoría, un 0,5% en legal y un 4,2% en auditoría, mientras el tramo de mayores de 50 se disparó. Subió un 22,5% en auditoría, hasta una media de 268.476 euros, y un 14,3% en consultoría, hasta los 244.647. Esa cifra hay que cogerla con pinzas, y no porque el grupo sea pequeño en sí, que es lo normal en un modelo piramidal donde los veteranos son una minoría, sino por lo que ese tamaño implica al calcular una media. En todo caso, la imagen encaja con la estrategia que sigue hoy la firma liderada por Gonzalo Sánchez. La firma ha endurecido el acceso al capital y ha hecho más difícil el salto a socio, concentrando la recompensa entre quienes ya están arriba. Por eso las mayores subidas salariales se ven en los más veteranos. A esa lógica se suma su apuesta por la auditoría, donde PwC es el rey en España. Es la mayor por ingresos del sector y tiene en cartera el mayor contrato del Ibex, el del Banco Santander, que tendrá que repartir en parte con BDO. Esa prioridad se nota en las nóminas. En auditoría es donde más se mueve la base, con los menores de 30 subiendo un 4,2%, frente al 0,7% de consultoría o el 0,5% de legal. Es la única filial donde el sueldo de los que entran avanza algo más que de forma testimonial. En materia de género, PwC ofrece la foto menos afinada de las cuatro. Mientras el resto de las Big Four desglosa la diferencia por categoría o por tramo de edad, la firma publica solo la brecha sobre el conjunto de la plantilla, un dato demasiado grueso para sacar conclusiones. Según esas cifras, una mujer cobra de media el 73% de lo que cobra un hombre en auditoría, el 71% en consultoría y el 69% en legal. La propia firma matiza que la diferencia no responde al género, sino a la antigüedad y al mayor peso de los hombres en las categorías directivas. Es una explicación razonable, pero al no ofrecer ese desglose, no hay forma de contrastarla con sus propias cuentas. KPMG Si PwC concentra el dinero arriba, KPMG hace el movimiento inverso. Aquí los puestos de más responsabilidad, los directivos que no son socios equity, se han quedado casi planos, mientras las subidas se han ido a la base y a los mandos intermedios. Ese escalón directivo apenas varió, un 2,2% en legal y prácticamente nada en consultoría y auditoría, donde se movió un 0,2% a la baja y un 0,0% respectivamente. Por debajo, en cambio, los sueldos tiraron con fuerza, sobre todo en consultoría, donde el staff asociado y los séniors (el escalón más bajo) subieron un 15%. El dato más llamativo está en los asociados, la categoría de entrada. En consultoría subieron un 11,5% los hombres y un 19,4% las mujeres, las mayores subidas de toda la firma. Conviene matizar lo que hay tras este dato. Una subida así en la base no suele significar que a cada asociado le hayan mejorado el sueldo casi una quinta parte, sino que ha cambiado el tipo de profesional que entra. Si la firma incorpora perfiles de más valor, la media del colectivo sube aunque el sueldo individual de cada cual se mantenga. Precisamente, esa apuesta por la base en consultoría no es casual. Este ejercicio fiscal es el primero en el que ha echado a andar la apuesta de KPMG por la consultoría tecnológica, una línea nueva que en su estreno aportó 41,7 millones de euros y que ha sido parte del empuje con el que la firma ha crecido un 16,1% y ha adelantado a PwC en facturación. Levantar esa división exige manos jóvenes, lo que ayudaría a explicar que el movimiento de consultores de entrada se note en lo que paga la firma en esa categoría. Estas cifras retratan además el último ejercicio en el que se reeligió a Juanjo Cano como presidente de KPMG. Que un presidente agote su mandato y la firma renueve la presidencia sin sobresaltos es, en estas casas, una señal de que los socios, los dueños reales del negocio, valoran positivamente la etapa. La política salarial que reflejan estas cuentas, con el refuerzo de la base y los escalones intermedios, es parte de esa herencia que el sector ha avalado. En materia de género, en KPMG la diferencia entre hombres y mujeres se estrecha cuanto más se sube. En el escalón directivo (sin llegar a socio), una mujer cobra el 98% de lo que cobra un hombre en legal, el 94% en auditoría y el 90% en consultoría. En las categorías de abajo, la brecha es aún menor, casi inexistente. De hecho, en la categoría de entrada de consultoría, las asociadas han subido más que sus compañeros, lo que estrecha todavía más esa distancia. EY EY llega a esta foto en plena escalada. Como adelantó este periódico, adelantó a PwC en facturación en España ya en 2023, un sorpasso que los ránking tradicionales no recogían y que la ha convertido en la segunda firma del mercado español. Esa pujanza tiene reflejo en las nóminas, pero leerlas exige una advertencia previa. A diferencia del resto, EY mete el bonus dentro del sueldo. Lo que reporta es retribución fija más variable, mientras las otras tres firmas ofrecen cifras de salario sin ese añadido o al menos no matizan que se incluya ese bonus. Eso hace que no se puedan poner en la misma balanza. Sus cifras valen para ver cómo evoluciona EY de un año a otro. Con esa salvedad, el reparto de Big Four capitaneada por Federico Linares dibuja un movimiento nítido. La plantilla joven gana terreno. Los júnior y los mandos intermedios suben en casi todas las sociedades, con alzas que van del 2% al 10% en auditoría y en legal. En cambio, lo que cae es el sueldo de los veteranos, y de forma muy concreta, el de los hombres de más de 45 años. Ese tramo baja un 0,9% en auditoría, un 9,2% en legal y un 10,5% en Transacciones y Estrategia. Las mujeres de esa misma franja, en cambio, se mantienen o suben. Dicho de otra forma, EY está estrechando por arriba justo donde más cobran los varones. Conviene tratar con pinzas las sociedades más pequeñas, Business Consulting y Tecnología y Transacciones y Estrategia, porque sus colectivos son reducidos y la propia EY avisa de que esas medias bailan con cualquier entrada o salida. Ahí están los vaivenes más bruscos, como el desplome del 39% en el staff, asociados y séniors de Transacciones y Estrategia en el tramo intermedio, o el salto del 49% en las ejecutivas jóvenes de legal. Son cifras que dicen más del tamaño del grupo que de una decisión salarial. La brecha de género también aporta mucha información sobre EY. No está en la entrada, sino que se abre con la edad. Entre los ejecutivos jóvenes, hombres y mujeres cobran prácticamente lo mismo, e incluso ellas algo más en legal y en Business Consulting y Tecnología. Pero a partir de los 45 la distancia se dispara. En esa franja, una ejecutiva cobra el 79% de lo que cobra un ejecutivo en auditoría, el 77% en legal, el 71% en Business Consulting y Tecnología y el 70% en Transacciones y Estrategia. La desigualdad no aparece cuando se entra, sino cuando se llega arriba. En el staff, asociados y séniors, en cambio, hombres y mujeres cobran casi lo mismo en todos los tramos. Deloitte Deloitte cierra el repaso siendo la mayor de las cuatro y, a la vez, la que menos deja ver. Es la única firma que no desglosa sus líneas de negocio. Mientras EY, KPMG y PwC separan sus sociedades de consultoría, legal y auditoría. Deloitte lo mete casi todo en la matriz, de modo que su negocio de tecnología y consultoría, que por facturación es de los mayores de las Big Four, queda diluido junto con legal en una cifra conjunta que impide analizarlo por separado. Solo la auditoría va aparte. Con lo que sí publica, el reparto salarial es el más parejo de las cuatro. Las subidas se mueven en una banda estrecha entre categorías, sin una generación claramente premiada frente a otra. Los directores subieron un 4,3% en auditoría y un 2,3% en consultoría y legal, y el resto de escalones avanzó en porcentajes parecidos, entre el 1,5% y el 4,5%. No hay aquí ni el vuelco hacia los veteranos de PwC ni el empuje a la base de KPMG, sino un crecimiento ordenado y repartido. Pero hay que tener en cuenta que cuanto menor desglose, menor representatividad. Estas son, además, las penúltimas cuentas del mandato de Héctor Flórez, previo a la nueva presidencia de Ana Torrens. Retratan el final de un ciclo en una firma que ha apostado en gran medida por el talento y ha crecido con fuerza, un 9,4% de facturación en el último ejercicio, y que ha planteado el relevo como una señal de continuidad más que de ruptura. El reparto salarial sin sobresaltos encaja con esa idea de una casa que cambia de cabeza sin cambiar de rumbo. En materia de género, Deloitte es la firma con el patrón más favorable a las mujeres en su escalón más alto. En auditoría, las directivas cobran de media más que los directivos, 151.180 frente a 143.868 euros, un caso único entre las cuatro y que se repite en los dos años disponibles. En consultoría y legal, la relación se invierte, con los hombres algo por encima, pero la distancia es de las más estrechas del sector. En El Confidencial valoramos la información de calidad y el diálogo con nuestros lectores. Si desea aportar datos, comentarios o matices sobre este artículo, puede contactar directamente con su autor en: amata@elconfidencial.com
Big Four sin filtros: a quién le han subido el sueldo en Deloitte, PwC, EY y KPMG
El Confidencial analiza las cuentas de Deloitte, PwC, KPMG y EY para ver a qué parte de la pirámide y el negocio han ido a parar las subidas de este año. Cada firma ha elegido un camino











