Madrid (EFE).- Cruz Roja Española ha defendido que las personas migrantes y refugiadas no solo necesitan apoyo, sino que «aportan valor social, cultural y económico a las comunidades de acogida».
A través de un comunicado remitido con motivo del Día Mundial del Refugiado, que se celebra el próximo 20 de junio, la ONG ha puesto como ejemplo de ello a varios de los migrantes y solicitantes de asilo atendidos por la ONG que ahora trabajan o ayudan de forma voluntaria a otras personas que llegan a España.
Han citado el caso Bard, que llegó desde Marruecos y hoy es voluntario de Málaga en el mismo programa que le ayudó; Eburahema, de Gambia, que es voluntario e intérprete en Huesca, o Modesto, ciudadano cubano que a sus 70 años participa activamente en programas de medio ambiente y desarrollo rural en Ciudad Real.
Miembros de la Cruz Roja atienden a inmigrantes subsaharianos que navegaban en un cayuco. EFE/Manuel Lérida
También han relatado el caso de Siaka, maliense afincado en Valencia que contribuye a la integración de otras personas extranjeras, sobre todo de su país de origen con el apoyo, de forma voluntaria, para el aprendizaje del idioma.













