Rick Divirgilio sueña con que el astro del fútbol Cristiano Ronaldo entre por la puerta de su restaurante mientras la selección de Portugal se encuentra en Houston disputando dos partidos de la Copa Mundial. Hace unos días le hizo un guiño por Instagram: “Bienvenido a Houston”, le escribió, esperanzado con que él o su equipo de trabajo lo lean. Si eso pasa y el futbolista aparece por sorpresa, tiene todo planeado. Se vestirá de chef y le preparará una espetada de carne al estilo de la isla de Madeira, donde ambos tienen sus raíces.“Sería increíble”, dice sonriente, sentado en una mesa de su restaurante Oporto, en el Midtown de Houston, con una carta que ofrece camarões piri piri, croquetas de bacalhau y caldo verde. Todos platos que ha saboreado desde niño, durante sus vacaciones cada verano en Madeira, y que ahora sirve en Texas ajustados a su mirada, la de un chef estadounidense hijo de inmigrantes portugueses e italianos. Por ahora, está seguro de que él y su hijo de 11 años verán a su selección —y a Ronaldo— desde las sillas del estadio NRG este miércoles, cuando se enfrente a la selección de Congo. Ambos vestirán la camiseta de Portugal ese día y el 23 de junio, para el segundo partido en Houston, contra Uzbekistán. Divirgilio también está seguro de que durante la Copa del Mundo su restaurante servirá a los comensales un menú especial, con la mayor oferta de platos portugueses que ha hecho desde su apertura en 2006: entre ellos, bifana, un icónico sándwich portugués de puerco marinado con ajo, chili y paprika, que decidió estrenar durante el torneo. Asegura que su menú —el de siempre y el que diseñó especialmente para el Mundial— y los sabores e ingredientes que presenta en sus platos son un reflejo de su familia y de su ciudad.Una mesa diversaLos padres de Divirgilio llegaron a Nueva York en la década de los 60. Ella venía de la isla de Madeira, en Portugal; él, del pueblo de Pollutri, en la sureña región italiana de Abruzzo. Ambos se conocieron en clases de inglés y se enamoraron. Él nació más tarde, en 1973, y cuatro años después la familia se mudó a Houston, donde la industria de la construcción —en la que trabajaba el padre— pasaba por una era de crecimiento exponencial. Así que Rick Divirgilio se autodefine como un “houstoniano-portugués”: en Houston creció, pero en Madeira dio sus primeros pasos de bebé y jugó cada verano al fútbol en la calle junto a otros niños.En Houston conoció a su esposa, Shiva. Las familias de ambos comparten historias de inmigración. Ella nació en Londres, pero sus padres son de la India. Llegaron a Houston al mismo tiempo que los Divirgilio y también iniciaron una vida desde cero.Rick y Shiva se conocieron en la primera sede del restaurante Oporto, a pocas millas del local de ahora. Ella fue con sus amigas un día por café, otro por un vino portugués, hasta que terminó cocinando al lado de Rick Divirgilio en el restaurante y, luego, compartiendo una vida. Corría el año 2007 y desde entonces han impulsado el negocio juntos, abrieron un segundo restaurante —con influencia de la cocina india, en honor a la familia de Shiva—, viajaron a Portugal cada año y tuvieron a su único hijo, al que llamaron Tiago en honor a las raíces del padre.Houston está entre las metrópolis más diversas de Estados Unidos; por años se ha ubicado entre las tres primeras. Según la página del gobierno de la ciudad, sus más de dos millones de residentes hablan al menos 145 lenguas y hay 90 sedes consulares instaladas.La Oficina del Censo de Estados Unidos estimó que para julio de 2024 su población era 44% hispana, 30% blanca, 23% negra y 7% asiática. Un estudio del Instituto de Políticas Migratorias (publicado en 2015) traduce esas estadísticas en que los inmigrantes de Houston provienen de México, El Salvador, Vietnam, India, Honduras, Filipinas, China, Guatemala, Pakistán, Colombia, Nigeria, Canadá, Corea, Taiwán y Venezuela.“Mi familia representa lo que es Houston: una mezcla de diferentes culturas”, asegura Divirgilio. Esa diversidad está en los ingredientes que usa en su restaurante: el aceite de oliva, las sardinas, el pulpo y algunos vinos, que vienen de Portugal y de España; los pescados y camarones, que se compran en la costa texana, en el Golfo de México. Sus clientes habituales también muestran esa mezcla: son hispanos, sobre todo, pero también asiáticos y alguno que otro portugués, entre la pequeña comunidad que habita en Houston o porque son turistas en busca de sabores europeos.Para este chef, que Houston sea sede de siete partidos de la Copa Mundial de Fútbol durante junio y julio es una suerte para la ciudad, pero también para su restaurante: “Creo que la cocina portuguesa está infravalorada y poco representada, especialmente en el sur, aquí en Texas”. Junto a Oporto, en el buscador de Google solo aparecen un par de restaurantes más con influencia portuguesa en Houston. Por eso, Divirgilio cree que tiene más probabilidades de que Cristiano Ronaldo le visite si decide buscar lo más parecido a los sabores de su Madeira natal.Los Divirgilio y los RonaldoLa isla de Madeira es tan pequeña, cuenta Divirgilio, que su madre y la de Cristiano Ronaldo han coincidido: en algún momento tuvieron el mismo peluquero, asegura, y en otros se encontraron en fiestas de amigos comunes.—¿Y qué tienen en común usted y Cristiano Ronaldo?—Madeira es lo más obvio. Es nuestro lugar feliz. Pero además de eso, él ha trabajado duro para superarse, como lo he hecho yo.Rick Divirgilio se muestra orgulloso al decir que proviene de una familia de inmigrantes que progresó con trabajo: “He dejado la piel trabajando, hice mis sueños realidad por pura voluntad”. Él y su esposa, cuenta, tienen 20 años de dedicación, de perderse momentos familiares y postergar diversión. “Ser inmigrante es duro”, agrega, y recuerda que en su restaurante varios de sus empleados son inmigrantes, “de las personas más trabajadoras que jamás he conocido”.Quiere que su hijo Tiago, nacido en Houston, crezca con ese amor por sus raíces y por el trabajo, como él y como Cristiano Ronaldo.
De Madeira a Houston, un chef hijo de inmigrantes portugueses espera servirle la mesa a Cristiano Ronaldo
La selección de Portugal tiene previstos dos partidos en la ciudad texana de Houston, donde Rick Divirgilio abrió hace 20 años su restaurante con influencia portuguesa















