Cuando acaba una guerra, hay que pasar cuentas: alguien tiene que pagar los platos rotos, para ayudar a pasar página.El conflicto de Irán no es una excepción a esta regla. Desde que empezaron las negociaciones para buscar una salida a la crisis, Teherán ha exigido compensaciones económicas por los daños sufridos en una contienda que iniciaron otros. Y todo apunta a que Washington está dispuesto a atender esa demanda, en lo que supondría una victoria para el régimen de los ayatolás.Según medios estadounidenses e iraníes, el memorando de entendimiento que se firmará el próximo viernes contempla la creación de un fondo de 300.000 millones de dólares para financiar la reconstrucción del país persa. En otras palabras, un plan Marshall versión Oriente Medio.Este dinero estaría disponible una vez se alcance un acuerdo de paz definitivo –algo que no está ni mucho menos garantizado, sobre todo por la voluntad saboteadora de Israel–, y el mecanismo de acceso se tendría que definir durante los 60 días que Teherán y Washington se han concedido para negociar.El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, confirmó el lunes esta información, y aportó algún detalle adicional. En una entrevista a la cadena CBS, dijo que el fondo estará sufragado por los países del Golfo y que se hará efectivo “siempre y cuando [los iraníes] cumplan con su parte del acuerdo”. Esto es, la renuncia a dotarse de armas nucleares y la eliminación de las reservas de uranio altamente enriquecido.Por otro lado, un alto funcionario de la Casa Blanca matizaba ayer en el Financial Times que el dinero del fondo no provendría de gobiernos, sino de empresas interesadas en invertir en Irán. Una fórmula que parece sacada de la chistera de los dos hombres que han asumido estos meses las negociaciones con Teherán, Steve Witkoff –enviado especial de Trump para Oriente Medio– y Jared Kushner –yerno del presidente–. Sin experiencia diplomática, esta pareja de empresarios siempre intenta resolver los conflictos de la misma manera: con grandes proyectos inmobiliarios que prometen jugosas ganancias para el sector privado.Discurso oficialLa Casa Blanca insiste: EE.UU. no pagará ni un dólar al régimen iraní; el dinero vendrá de otros paísesDesde la Casa Blanca, se insiste en la idea de que Washington no pagará ni un dólar a los iraníes, sino que serán otros los que asumirán el desembolso. Lo recalcó Vance el lunes en la cadena Fox: “El acuerdo dice que no recibirán ni un solo centavo de dinero estadounidense”, aseguró. Y lo reiteró ayer Trump desde la cumbre del G-7, cuando subrayó que su país “no está invirtiendo dinero” en Irán.El martilleo con ese mensaje evidencia la gran preocupación de la Casa Blanca por la opinión pública. La noticia del fondo de compensación ha levantado ampollas en Estados Unidos. Para muchos, se trata de una claudicación inadmisible, que evidencia la futilidad de una guerra que tenía que haber servido para derrocar a los ayatolás, pero que al final ha acabado reforzando al régimen.Asimismo, las voces críticas señalan que los 300.000 millones de dólares previstos para el fondo superan con creces los 1.700 millones que Barack Obama transfirió a Irán en el 2016 en concepto de deuda e intereses, en el marco del acuerdo nuclear que dos años después rompería Trump. De hecho, aparte del fondo, el memorando pactado ahora por Washington y Teherán contempla también el desbloqueo de hasta 24.000 millones de dólares de activos iraníes congelados en el extranjero, según el borrador filtrado a los medios.En definitiva, una lluvia de dinero para pagar los platos rotos en esta guerra, que no son pocos.Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.
Un plan Marshall para Irán
Estados Unidos contempla crear un fondo de 300.000 millones de dólares para financiar la reconstrucción del país













