El Gobierno de Claudia Sheinbaum está cerrando el cerco sobre los maestros de la CNTE, que enfrentan su tercera semana de huelga indefinida sin resultados claros y con un gran cansancio acumulado. Las buenas palabras se han ido agotando con el paso de los días y las negociaciones infructuosas, y la presidenta mexicana ha terminado poniendo un alto en las mesas de trabajo federales. Esa pausa, al menos hasta que la propia Coordinadora pida otra reunión, trata de desplazar el principal nudo, la reforma a las pensiones, y confinar los acuerdos a los problemas que atraviesa cada Estado, donde la fuerza de cada sección es muy dispar y no pueden reagruparse para tomar impulso. La CNTE rechaza ese escenario y pelea por reorganizarse desde la capital, donde los relevos están tardando en llegar al campamento, que acusa las bajas de algunos contingentes, como el de Guerrero. Aun así, se mantienen firmes y movilizados. Este miércoles debutarán en el Mundial Colombia y Uzbekistán y la Coordinadora se prepara para hacerse notar. “Desde el principio, la ventana [para que se nos vea] es esa”, dice Pedro Hernández, secretario general en la capital. Este martes de madrugada la Asamblea decidirá las acciones concretas y si llaman a Gobernación para buscar otro encuentro o no.El torneo de fútbol ha ido marcando el paso de las negociaciones y continúa siendo un elemento central en la presión de ambos sectores. El tiempo apretó al Ejecutivo antes de la gran inauguración el día 11, donde México se jugaba mucho más que su presentación futbolística. Las mesas se sucedieron una tras otra los días previos, sin lograr detener las protestas el mismo día que el estadio Azteca abría sus puertas, pero el escenario cambió a partir del día 12 y los llamados al diálogo han desaparecido. La euforia tras la victoria del jueves opacó las demandas sociales que se agolparon tres kilómetros más allá del recinto, fuera de la zona blindada por el despliegue policial, y la CNTE batalla para no desinflarse desde entonces. El contingente de Jalisco planea movilizarse este jueves en el segundo partido de la selección mexicana, en Guadalajara, pero no está claro cuánta fuerza reunirán en un Estado donde son minoritarios y ante un Gobierno de la oposición. La apuesta fuerte sigue siendo la capital, donde continúa el tira y afloja. La mesa tripartita prevista con el Ejecutivo de Clara Brugada y la sección correspondiente de la CNTE la mañana después del partido inaugural fue cancelada a última hora por el secretario de Educación federal, Mario Delgado, que se sumó a la gira de la mandataria en San Luis Potosí. Los sindicalistas esperan que se retome al final de esta semana, pero no hay fecha sobre la mesa. Antes de llegar a San Luis, la propia Sheinbaum había modificado su ruta para sortear Zacatecas, uno de los Estados donde la Coordinadora es más fuerte, ante la posibilidad de enfrentar protestas que empañaran sus actos. El mosaico en las entidades es muy diferente entre sí y el Gobierno está tratando de fragmentar la unidad del plantón nacional forzando que las negociaciones pasen solo por los Estados y se limiten a los asuntos locales, aunque no cerrarán las puertas de Gobernación si hay un llamado de la Coordinadora. A las mesas tripartitas en las entidades que se llevan produciendo todo el año se sumará este verano la consulta escuela por escuela sobre la sustitución del sistema de promoción interna de los maestros, conocido como Usicamm. La iniciativa había sido presentada anteriormente sin horizontes definidos, pero Sheinbaum ha metido el acelerón para desactivar a la CNTE: su potencial organizador se diluye en un referéndum donde cada voto cuenta lo mismo y también en las mesas donde la representación oficial la tiene el SNTE, el sindicato institucional y mayoritario. La fuerza de la Coordinadora está, principalmente, en Oaxaca, Chiapas, Zacatecas y Guerrero, y el equilibrio ahí es frágil también para los gobernadores. Fuentes del Ejecutivo oaxaqueño señalan que no se han iniciado conversaciones tras la pausa anunciada por Sheinbaum el lunes, aunque la comunicación es más o menos permanente, y anticipan que tratarán con mucho “cuidado” las negociaciones con la Coordinadora. El Gobierno no quiere agitar de más el avispero, habida cuenta de que las movilizaciones de la poderosa sección XXII en la capital estatal históricamente han paralizado por completo la ciudad.Del lado contrario, el propio sindicato enfrenta muchos dilemas en sus asambleas, pues el puzle se traslada al interior, donde deben conjugar las demandas centrales con las circunstancias de cada sección. Algunas tienen acuerdos con los padres y madres de familia para el cierre del ciclo escolar que dificultan su compromiso con el plantón, otras quieren elevar el tono de las protestas porque se sienten más fuertes y hay quienes temen pasarse de frenada. El cansancio pesa en las bases, pero los dirigentes cierran filas ante el endurecimiento del discurso de la mandataria, que los obliga a mantenerse más unidos que antes. “Si es así [el fin del diálogo federal], así lo va a tomar el magisterio a nivel nacional. Entonces hay un antes y un después y, por supuesto, la CNTE se va a organizar mucho más y con más coraje”, advirtió el lunes el secretario general de Chiapas, Isael González. “Necesitamos fortalecer la unidad ante la actitud del Estado mexicano”, agregó por la noche a sus compañeros en la asamblea. “Tenemos que organizarnos mucho mejor para que no queden dudas de la capacidad de la CNTE, que no se diga que somos pocos o que nos estamos retirando del plantón”, enfatizó también. Desde hace días, la interlocución es indirecta. La presidenta lanza sus valoraciones desde sus conferencias matutinas en Palacio Nacional y horas después llega la respuesta, también en diferido, del magisterio de la Coordinadora, que improvisa pequeños mítines en los lugares adonde lleva sus protestas. El esquema permite a Sheinbaum sortear a los maestros, la nueva consigna tras el fracaso de las cuatro mesas federales, pero ellos se revuelven. “Ella da su conferencia, no hay derecho de réplica, no podemos decir que no estamos o que sí estamos de acuerdo”, lamenta Pedro Hernández. “El maestro Isael de Chiapas lo expresó con mucha claridad. Si la presidenta considera que no va a hablar más con nosotros, que nos lo diga de frente y no a través de las cámaras”, completa el dirigente, que sin embargo no ha bajado los brazos. 16 días después y con apenas un puñado de horas de descanso cada día, su horizonte se mantiene optimista: “Nos parece que aún hay posibilidades de restablecer el diálogo y lograr que esta huelga salga con respuestas. Esperamos que no sea el alguien gana y alguien pierde. Todos podemos ganar”.