Alfredo Merino MadridActualizado Mi�rcoles,
junio
03:14Uraclio, Tanzanita, Ventolera y Racha. Tambi�n Jumilla, Mundo, Sabina y, los �ltimos por el momento, Werva y Wound. As� se llaman algunos de los ejemplares de lince ib�rico que han cerrado las puertas a una extinci�n que se pensaba inexorable. Se han convertido en estrellas indiscutibles de la fauna ib�rica y, a la vez, en protagonistas de una historia impensable hace un cuarto de siglo.Seg�n el censo de la especie que acaba de hacer p�blico el Ministerio de Transici�n Ecol�gica y el Reto Demogr�fico (MITECO), la poblaci�n de lince ib�rico (Lynx pardinus) alcanz� en 2025 un censo de 2.663 ejemplares. Semejante cifra supone un incremento del 10,9% respecto al a�o anterior. De ellos, 2.269 se localizaron en Espa�a (85% del total) y 394 en Portugal. Su densidad en determinadas regiones hace imposible saber con exactitud una cifra exacta, por lo que "se debe considerar como un n�mero m�nimo", asegura el ministerio.La �ltima etapa en la historia del atribulado felino se inici� al tiempo que el tercer milenio. Despu�s de una absoluta presi�n humana y total abandono de las autoridades a lo largo de los 80 y 90, junto a problemas como la mixomatosis, que hab�a diezmado la poblaci�n de conejos, su presa casi exclusiva, en 2001 solo quedaban 94 ejemplares, recluidos en dos zonas de Andaluc�a: Do�ana (Huelva, C�diz y Sevilla) y And�jar (Ja�n). Peor era la situaci�n de Portugal, donde ya no quedaba ninguno.Las presiones de cient�ficos, conservacionistas y de la Uni�n Internacional para la Conservaci�n de la Naturaleza (UICN), para evitar la primera extinci�n de un gran felino desde la prehistoria, adem�s, en un pa�s desarrollado como Espa�a, lograron torcer el brazo del gobierno de Aznar, reticente con el desarrollo de un programa para la conservaci�n del lince.El bi�logo Miguel Delibes vivi� en primera persona aquellos momentos. "Estoy muy orgulloso de que los investigadores levant�semos la liebre sobre la situaci�n del lince. La UICN contact� con los jefes de Estado de Espa�a y Portugal y coloc� al lince como �nica especie de la Categor�a 1 del ranking global de felinos m�s amenazados. Pero siempre digo que fueron tres mujeres las que lo salvaron: la consejera de Medio Ambiente de Andaluc�a, Fuensanta Coves; la ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodr�guez; y la bi�loga Astrid Vargas. Sin ellas hubiera sido imposible", recuerda.Impulsado por los gobiernos de Espa�a, Portugal y la Junta de Andaluc�a, en 2003 arranc� finalmente el programa para la recuperaci�n del lince en el Centro de Cr�a en Cautividad de El Acebuche, en el Parque Nacional de Do�ana. Se contrat� a Vargas, que acababa de tener �xito en la conservaci�n del hur�n de patinegro norteamericano, igualmente al borde de la extinci�n. Durante dos a�os, el equipo de t�cnicos y bi�logos a sus �rdenes fue descifrando inc�gnitas de una especie que jam�s se hab�a reproducido cautiva.El 28 de marzo del 2005, y despu�s de varios imprevistos como un embarazo psicol�gico de una de las hembras, Brecina, Brezo y Brisa se convirtieron en los primeros cachorros nacidos en cautividad. Eran hijos de Saliega y Garfio, dos ejemplares capturados en Sierra Morena. Brecina y Brezo murieron dos meses m�s tarde, al pelearse."Son animales salvajes y no sabemos demasiadas cosas sobre ellos, cada d�a aprendemos algo nuevo. Lo que no queremos es manipularlos, porque evitar�a que desarrollen pautas innatas de comportamiento", se�alaba entonces una apesadumbrada Vargas al firmante de este art�culo, sentada en los escalones de acceso de El Acebuche. Tras ella, los miembros de su equipo no dejaban de vigilar los monitores con las im�genes de Saliega y la peque�a Brisa, a trav�s de las c�maras instaladas en su jaula.26 n�cleos poblacionalesDos d�cadas despu�s de aquel alumbramiento calificado de milagroso, el programa ha conseguido el nacimiento de centenares de ejemplares. Tras los nacimientos y un breve periodo de adaptaci�n en cautividad, los ejemplares se liberan en espacios escogidos, donde se asientan y se reproducen con �xito. Hasta el punto de que su n�mero ha hecho que la UICN cambie la categor�a de la especie de En peligro de extinci�n a la menos cr�tica de Vulnerable.El censo se�ala 26 n�cleos poblacionales estables, en Portugal y ocho comunidades aut�nomas. Andaluc�a, Castilla-La Mancha y Extremadura tienen las mayores densidades. En Murcia, Castilla y Le�n, Madrid, Arag�n y Catalu�a se han detectado individuos aislados que colonizan nuevos territorios. El siguiente objetivo es alcanzar las 1.100 hembras reproductoras, el doble de las existentes, umbral que seg�n los expertos se�ala su estabilizaci�n.Las cifras no invitan, sin embargo, a un optimismo desmedido. La pervivencia del felino sigue teniendo importantes amenazas. La absoluta dependencia del conejo, asediado por enfermedades v�ricas, la fragmentaci�n de su h�bitat natural y el consecuente aislamiento de poblaciones y deterioro gen�tico, la caza ilegal... Sin olvidar el problema m�s grave de todos: una elevada mortalidad por atropellos.Solo el �ltimo a�o han muerto por esta causa m�s de 200 linces, el 78% de las muertes no naturales. El MITECO lo califica como "preocupante" y WWF, organizaci�n implicada en la recuperaci�n del felino, afirma que es la mayor registrada. La pelota no est� ahora en manos del ministerio ambiental, sino en el tejado del gestor de infraestructuras viarias.








