Los autos eléctricos de batería ofrecen mayor eficiencia y un menor coste por kilómetro recorrido. (Imagen Ilustrativa Infobae)La industria automotriz enfrenta una de las mayores transformaciones de su historia con el avance de las tecnologías libres de emisiones. Los autos eléctricos de batería y los vehículos impulsados por hidrógeno representan las dos grandes alternativas para descarbonizar el transporte. Aunque a menudo se los presenta como rivales, ambos sistemas comparten un principio: utilizan energía eléctrica para propulsar el vehículo, pero difieren en cómo la almacenan y suministran.Los vehículos eléctricos de batería (VEB) almacenan la electricidad en una batería recargable, por lo general de iones de litio. Esa energía alimenta un motor eléctrico que impulsa las ruedas. En cambio, los vehículos de pila de combustible (VPC) transportan hidrógeno comprimido en tanques y una pila de combustible combina ese hidrógeno con oxígeno para generar electricidad a bordo.PUBLICIDADAmbas tecnologías ofrecen cero emisiones por el tubo de escape, pero difieren en funcionamiento y eficiencia. En los VEB, el proceso es más directo; en los VPC, el hidrógeno exige una infraestructura más compleja para su producción, almacenamiento y distribución.Los VEB destacan por su alta eficiencia: más del 70% de la electricidad cargada en un vehículo eléctrico llega efectivamente a las ruedas, según el Departamento de Energía de EE. UU. (DOE). Esa eficiencia se explica porque existe una sola conversión energética relevante entre la electricidad de la red y el movimiento del vehículo.PUBLICIDADLa infraestructura de carga eléctrica avanza rápidamente en ciudades y carreteras. (Reuters)En contraste, los VPC registran pérdidas en cada etapa: producir el hidrógeno, comprimirlo, transportarlo, almacenarlo y transformarlo en electricidad dentro del vehículo. Considerada toda la cadena, la eficiencia global de los autos de hidrógeno se sitúa entre 20% y 30%. En términos prácticos, requieren más energía primaria que los eléctricos de batería para recorrer la misma distancia.La autonomía y el tiempo de repostaje representan ventajas para los VPC. Un auto de hidrógeno puede recargar su tanque en cinco minutos y alcanzar autonomías de 480 a 640 kilómetros (300 a 400 millas). Este atributo resulta útil para quienes necesitan recorrer distancias extensas sin pausas prolongadas.PUBLICIDADPara el usuario promedio, las necesidades diarias suelen cubrirse con la autonomía de los VEB modernos. Además, la posibilidad de cargar el vehículo en casa, en el trabajo o en puntos públicos facilita su adopción. El coste operativo por kilómetro también suele ser menor por su mayor eficiencia y menores requerimientos de mantenimiento.En el transporte comercial e intensivo, la ecuación cambia. Camiones, autobuses y flotas que circulan muchas horas y requieren tiempos de respuesta rápidos podrían beneficiarse del repostaje veloz y la mayor autonomía de los VPC.PUBLICIDADEl hidrógeno se perfila como opción para transporte pesado y flotas comerciales de largo recorrido. (Reuters)La infraestructura de carga eléctrica se apoya en la red ya existente, aunque requiere ampliaciones en cargadores públicos y mejoras en la red. La AIE subraya que los VEB pueden cargarse en hogares, estacionamientos de empresas, autopistas y estaciones públicas, lo que facilita su despliegue.El hidrógeno, en cambio, necesita una cadena de suministro nueva: producción, compresión, almacenamiento, transporte y estaciones de repostaje exclusivas. Esto eleva los costos y ralentiza la expansión. Además, la mayor parte del hidrógeno usado en 2024-2025 se produjo a partir de combustibles fósiles, sobre todo gas natural. En ese período, el hidrógeno de bajas emisiones representó menos del 1% de la producción mundial.PUBLICIDADPara que los VPC aporten ventajas climáticas reales, el hidrógeno debe generarse principalmente con fuentes renovables o de baja huella de carbono.Las cifras muestran una tendencia definida. Las ventas mundiales de autos eléctricos superaron los 20 millones de unidades en 2025, equivalentes al 25% del total de ventas de automóviles, con una proyección de 23 millones para 2026, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En ese sentido, se estima que los VEB continuarán dominando el segmento de turismos en los próximos años.PUBLICIDADLas ventas globales de autos eléctricos superaron los 20 millones de unidades en 2025, según datos de la AIE. (Reuters)En contraste, el mercado de VPC parte de una base menor. El sector de vehículos de hidrógeno alcanzó un valor de USD 200 millones en 2024, con previsiones de llegar a USD 2.100 millones en 2030. Algunas proyecciones sugieren que los VPC representarán 4% del parque de vehículos de cero emisiones hacia 2044.La adopción depende del perfil de usuario y del tipo de transporte. Los autos eléctricos de batería ofrecen ventajas para conductores particulares y flotas urbanas: eficiencia, menor coste operativo, facilidad de recarga e infraestructura en expansión.PUBLICIDADEl hidrógeno podría ganar terreno en segmentos donde las baterías enfrentan límites, como el transporte pesado de larga distancia, autobuses interurbanos, flotas industriales, transporte marítimo y, eventualmente, aviación. El escenario más probable no es una competencia directa: los VEB dominarían el transporte cotidiano, mientras los VPC quedarían para nichos especializados y sectores difíciles de electrificar con baterías.