Los ánimos están caldeados en Colombia, también entre los líderes de opinión. En el tramo final de la campaña para definir al próximo presidente, en una segunda vuelta que disputan el senador de izquierdas Iván Cepeda y el abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella, una parte importante de los intelectuales ha acabado por decantarse. Con matices y diferencias, a pesar de las críticas y reparos que sostienen frente al saliente Gobierno de Gustavo Petro, la mayoría parece inclinarse en sus columnas y opiniones de los últimos días por el candidato de la izquierda, o al menos alerta sobre los riesgos que acompañarían una presidencia de De la Espriella. Este es un repaso de algunas de las opiniones publicadas recientemente. “Si se cumple lo que dicen las últimas encuestas, Colombia parece lista para elegir dentro de una semana la propuesta de gobierno más retardataria y peligrosa de la historia reciente”, escribe Juan Gabriel Vásquez en este periódico. “Abelardo De la Espriella nos ha sugerido en todos los tonos que eso de los derechos civiles y las libertades individuales no es cosa que le inquiete; que eso de la desigualdad social o de la construcción de un país más solidario no va con él”, advierte el autor de Volver la vista atrás, sin llegar a pedir el voto por su rival ni rebajar sus críticas a Petro, al que atribuye una “responsabilidad inmensa” en la posible catástrofe. “En cierto sentido, la campaña de Iván Cepeda es víctima de la versión de la vida colombiana que el petrismo ha construido meticulosamente durante cuatro años”, añade en su diagnóstico.Entre otras, el aspirante de ultraderecha, que tiene también la nacionalidad estadounidense, cuenta con el “respaldo total” del presidente Donald Trump, y se ha hecho eco de muchas de las propuestas del magnate republicano. “Toda esa oposición –y esa rabia– contra los derechos humanos o contra instituciones que van de la ONU a la JEP y contra cualquier avance en inclusión en asuntos de familia o de género ya la conocemos y conocemos también la deriva autoritaria que le sigue, con todos sus silencios, su represión y sus estatutos de seguridad”, advierte la escritora y educadora Yolanda Reyes en El Tiempo, sin llegar a mencionar a Cepeda. “Sin considerar el contexto de América, con Trump incluido, es difícil entender lo que nos jugamos en esta elección nacional y saber que las ambiciones de Abelardo no son solo suyas ni estamos hablando de un caso aislado. Olvidarse de Trump y de lo que ya demostró que es posible hacer en un par de meses es engañarse, y es también olvidar la historia”.“Quienes no nos sentimos representados por ninguna de las dos opciones en juego podemos elegir entre votar en blanco o votar por una de ellas”, plantea Mauricio García Villegas al anunciar, él sí, que ha decidido votar por Cepeda, “a pesar de su incapacidad para diferenciarse de Petro”. “Los dos extremos en juego no representan riesgos iguales; uno de ellos, el de la extrema derecha, es peor”, valora el autor de El país de las emociones tristes, que lista varias ideas de De la Espriella que representan un peligro para Colombia. Entre ellas incluye su desconocimiento de las libertades básicas consagradas en la Constitución, su idea de aislar a Colombia del sistema internacional de naciones y su estilo pendenciero para hacer política. “Solo esto último, en este país de rabias y malestares amontonados, puede ser incendiario”, concluye. Muchas de las propuestas de Abelardo de la Espriella son claramente inconstitucionales, apunta otro jurista, Rodrigo Uprimny, al referirse, entre otras, a las promesas del candidato para sacar a Colombia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, de la ONU y de la OEA, además de su simpatía con la idea de dolarizar la economía. Uprimny ha criticado sostenidamente por “improvisada, inconveniente y riesgosa” la propuesta de Petro para cambiar la carta política de 1991, de la que Cepeda se distanció definitivamente hace poco y que, a su juicio, debió haber rechazado desde el inicio. “A pesar de ese claro error político, no creo que Cepeda represente para nada, ni por su trayectoria, ni por su talante, ni por sus propuestas, una amenaza a nuestra Constitución equivalente a la planteada por ADLE”, escribe el conocido constitucionalista. Para el antropólogo Francisco Gutiérrez Sanín, que ya había cantado su voto por Cepeda, “De la Espriella no sólo sería un salto al vacío, sino que significaría daños irreparables para el país. Comenzando por una soberanía fatalmente comprometida, como lo revela la descarada intervención de Trump en nuestras elecciones”, escribe en El Espectador.“Reflexionándolo mejor, he decidido respaldar a Iván Cepeda en su aspiración a la Presidencia”, anuncia también el economista y filósofo Salomón Kalmanovitz. “Estoy convencido de que será un mandatario más reflexivo y transparente que Gustavo Petro. Sabrá rodearse con un equipo meritorio y tomará mejores decisiones, basado en evidencias y no en corazonadas paranoicas”, argumenta. “Cepeda tiene todas las virtudes que le faltan a Abelardo de la Espriella. Ha sido un político al servicio de los intereses de su electorado, sobrio y acotado, ha sufrido atentados y persecuciones que no lo han apartado de la búsqueda de soluciones para los intereses populares que su contendor ignora”, concluye. La escritora Carolina Sanín, que había anunciado su preferencia por Cepeda desde la primera vuelta en su videocolumna de Cambio, se ha hecho eco en sus populares redes sociales de la “novena para elecciones”, con lemas como “líbranos del daño”. “En toda una vida de insolencia, nunca me había sentido tan amenazada y asustada como en estos últimos días”, se desahogaba en uno de sus videos la escritora, que ha sido muy vocal sobre sus preferencias. “Pido a los ángeles que nos guarden de las pasiones bestiales del fascismo”.También el escritor William Ospina, con la particularidad de haber optado hace cuatro años por Rodolfo Hernández en lugar de Gustavo Petro, se ha decantado en esta elección por el candidato de la izquierda. “Yo ya he dicho que nunca votaré por alguien como Abelardo de la Espriella, porque ningún candidato en una democracia tiene derecho a declarar enemigo al adversario, ni a amenazar con desaparecer al enorme electorado que lo apoya”, escribe el autor de El país de la canela. “Y le digo a Iván Cepeda, por quien voy a depositar mi voto en las elecciones del próximo domingo, que no se puede desaprovechar otra oportunidad, que cuatro años administrados con sabiduría, con coherencia y pensando en todo el país y no apenas en un bando político, pueden ser suficientes para que Colombia emprenda de verdad una transformación que no admita regreso, para que la nación agradecida corrija sus tragedias y recoja sus frutos”.