San José (EFE).- La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, abrió una polémica por unas declaraciones que dio sobre el Gobierno de Nicaragua y obtuvo rechazo de figuras políticas y organizaciones no gubernamentales que las dicen que es una forma de legitimar violaciones a derechos humanos y el autoritarismo en el país vecino.
El expresidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís (2014-2018) calificó este martes las declaraciones de Fernández como «desafortunadas», «muy graves» y hasta «insólitas», pues las violaciones a los derechos humanos fueron «certificadas por organismos independientes, incluida las Naciones Unidas».
«Pareciera desconocer o por lo menos minusvalorar las condiciones del régimen político que impera en Nicaragua. Pasa por encima de la dictadura sin reconocer la naturaleza despótica, violenta, violatoria de todos los derechos humanos; que ha perseguido, matado y torturado, en fin, todas las barbaridades imaginables incluidas las desapariciones y la eliminación de la ciudadanía» a opositores, dijo Solís a EFE.
Fotografía de archivo del expresidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís. EFE/ Mariano Macz
«Es un régimen surgido de la violencia»: Solís






